jueves

Esos no son todos los vicios. Mauro Yakimiuk


Lo primero que me sale decir es pero qué tipo de mierda Marcos.
Lo segundo es que hace años no leía un libro en el mismo día.
La velocidad a la que te lleva desde el primer párrafo es tremenda. No podes frenar, pura adrenalina en primera persona.

Marcos, el personaje riquísimo que Mauro Yakimiuk nos presenta en este librazo, es un hijo de puta. El tipo que se cree impune, que se cree en serio que está haciendo el bien. Lo ves convertirse en un monstruo pero en el fondo no es más que un pobre pibe al que la 'vida' no dejó de maltratar. 
Marcos es así por una cantidad de secretos y mentiras que se van revelando en la trama y no le dan respiro. 
A vos tampoco lector, porque le pasa de todo en 111 páginas.
Este hombre te da una patada en el culo y te pide que le agradezcas. 
La bronca que te genera va in crescendo, por momentos no podes entender qué lo lleva a hacer tantas cosas, hasta que te da tremenda angustia y lo único que queres es abrazarlo.

Yo te agradezco Mauro por esta increíble historia y por tu amabilidad.
La reseña legal la encuentran en Internet, como siempre yo solo les cuento mi sensación de lectora voraz. 
Me encantó esta historia, la odié y no pude soltarla sino varios minutos después del final.

El prólogo de Luis Mey es genial.
La editorial es Azul Francia Editorial
Léanlo, háganse el favor.




miércoles

El vidrio

Mirar por la ventana la distraía, le sacaba por un tiempo lo siniestro de encima.
Cuando ella se apoyó en el marco de acero por primera vez supo que nunca más podría dejar de mirar. No importa qué ni quién.
La vida le dio tanta sacudida que el instante en el que descansó su brazo sintió un gran escalofrío y se estremeció pero no de miedo, ni de asombro. Estremecerse con ansiedad buena, de esa que espera que algo maravilloso se encuentre del otro lado del vidrio. A veces el sol la sanaba y otras los niños la entretenían. 
Dos o tres horas miraba, cuando su mente se enredaba en recuerdos dolorosos agudizaba la vista y se iba más allá del edificio en torre que le cortaba el horizonte, a olvidar. 
Qué importa el dolor se decía, cuando te pegan tanto en el mismo lugar ya la zona está anestesiada naturalmente, porque el cuerpo sabe. La juzgaron, poniéndola en el banquillo de acusados por tonta, por creer que puede ser todo tan simple como respirar.
¿Quién mantiene el entusiasmo por la vida respirando únicamente? Ella lo creía con fervor. 
Así fue como recibió tanto golpe, literal a veces. Fue como se quedó sola porque no podía compartir nada con alguien que no viera eso, eso que se repetía para no caer, es simple, es simple, como un mantra, la vida es simple. 
Su mundo se había resumido a livianísimas tareas domésticas, un trabajo en casa que le permitía vivir bien sin privarse de nada, un gato tuerto y proyectos truncos, media cama vacía, un lavarropas aburrido y el vidrio de la ventana que un día empezó a transpirar y a quejarse por el vapor de su aliento. Se puso opaco, resistiéndose al limpiavidrios más que a las tormentas tropicales. Ya no le quería mostrar nada de afuera y se negaba a dejar pasar el sol para que curase y no le diera escalofríos el marco. 
Ella también se fue descuidando y su salud estaba perdida por abandono. Dejó el trabajo, lo dejó de hacer, el gato partió. 
La tarde del diez de marzo a eso de las tres sonó un crack, como si algo se quebrara, una fina rajadura empezó su camino desde lo más alto del ventanal hacia el piso.
Los chicos de la calle contaban que la que los miraba todos los días jugar ya no vivía más: Había una señorita que respiraba a través de la ventana, una vez que el vidrio se rompió su mundo terminó, dijo el más coloradito.



Última entrada del año, les deseo terminen super bien y empiecen de puta madre.
La vida es corta, no se distraigan. Disfruten, todo pasa...esto también.

Oso

El amor no debería doler, le digo a una imagen tuya que tengo en la galería del teléfono.
No debería doler, mientras miro tu ojo recién abierto esa mañana que me diste los buenos días con la mirada.
Nos conocimos en invierno, fuiste como un oso pardo que me abrazaba y me daba besos sabor café.
El amor debería ser solo eso, besos y abrazos.
Debería ser suficiente.
Sin expectativas, sin reclamos, sin pensé que pensaste.
El amor no tendría que doler, no. Pero cuando uno deja de sentir al otro, cuando una foto queda colgada y no sabes qué hacer, duele.
Cuando el ay sale apenas silencioso, como un suspiro, cada vez que tu sonrisa es captada por alguien más.
Muy adentro mío el amor que te siente está protegido. 
Tal vez no deje que se vaya, tal vez sea lo único que quiera conservar.
Fuimos algo más que hacernos bien.
Algún día oso, algún día, no dolerá. 



Fax

Hola, decime tienen para mandar fax? - yo
Sí claro, queres mandar uno? - él
Si, obvio. - Habría que sacarle una fotocopia porque está rota la receta. - yo
La arrancaste con los dientes? - él
No, fue el médico. - yo
(..tiempo que transcurre mientras él saca fotocopias y yo espero y lo miro..)
Me das el número del fax así lo anoto para la respuesta?- yo
Te puedo dar el número de mi teléfono también. - él
Manda fax? - yo
No, todavía no. - él
Entonces cuando tu teléfono mande fax me das el número. - yo
(..tiempo que transcurre mientras yo espero y él manda el fax y me mira..)


Esto pasó en un tiempo muy muy lejano, cuando los aparatos esos vivían en un lugar llamado Locutorio, donde la gente se reunía a hacer llamadas de voz. Y había que pagar unas cosas llamadas fichas.
También sacaban fotocopias, y en este en particular, te seducían.



domingo

# 10


anoche soñé con vos,
hace años no pasaba
al despertar a oscuras miré
hacia donde está el libro que me dedicaste.
lo usual, el insomnio, no
ocurrió.
esta vez me di vuelta, seguí durmiendo.





sábado

#9

Me enamoré de vos. 
Y me di cuenta un millón de años después.
A veces siento que mi reloj interno tiene la hora de Marte.
Por eso no coincido cuando coincidimos.
Por eso es tan tarde que duele. 
O tan temprano que asusta. 
Y huyo sin intentarlo.
Para después navegar los recuerdos.


miércoles

I


Pero yo te juro que no me acosté con tu marido, te lo juro.
Pero si ni siquiera lo conozco, como me voy a acostar con alguien que nunca vi.
No, no fuí a ningún hotel alojamiento con él. Ni nos encontramos a tomar café, no, no me lo crucé nunca.
Le hubiese gustado pero no, no. Bueno querida, pero vos te la estás buscando la ironía, je.
Entiendo que es una mierda pero entendeme vos a mi, un poco me conoces porque miras todas mis historias en Instagram pero no tanto como para quedarte tranquila parece.
Tu marido se hizo el canchero, sí, manejalo. Hasta ahí llego yo, solo hasta que su canchereada salió mal y ni siquiera sé por qué salió mal porque desapareció. Se lo tragó la tierra, nunca más supe nada.
Y saber era un chat, nada mas. Así que si después de tanto tiempo seguis buscando algo entre mis cosas, acá estoy. Te busqué yo a vos para que la cortes, no por mi, a mi me encanta que me miren...por vos corazón, te estas haciendo mierda al pedo. 
Y hay base de datos. Sí, tengo acceso a tus datos, bueno, no es el tema cómo. Nunca le diste tu teléfono a un pibe en la calle, los de Unicef ponele...ahi tenes. Así se tus datos, jaja, mira que sos grosa eh? Cuál es tu mayor preocupación? Que tu marido busque otra o quien sabe tus datos? Me haces reir.
Te deseo lo mejor y no, este no es mi celular.

La señora que tenía sentada al lado me miró y nos reímos.
Enganché la conversación empezada cuando me senté en el asiento del 168.
A veces me da impresión lo claro que habla la gente.


OM


Inauguro sección de te escucho, si ven a una morocha prestando mucha atención a lo que hablan revisen mis fotos, se van a dar cuenta de que soy yo.

Gracias por venir.

lunes

#8

La gente habla cada vez más de "conexiones" en vez de "relaciones", como si relacionarse tuviera una connotación negativa. 
En vez de estar en una relación, estás conectado a alguien. 
Estar en una relación implica un compromiso. Y aunque da placer también da cierto temor. Porque hay una sensación de unión vs. encierro que genera pánico. Uno se imagina que siempre pierde, como si fuera un símbolo inequívoco de estar relacionado con alguien. Perder. Libertad, movimientos, salidas, "mis tiempos", amigos, joda. Se aburren con sólo nombrar la palabra compromiso.
Entonces "estar conectados" es más llevadero. Son relaciones más rápidas, fáciles de usar, nada que ver con la lentitud de una relación a la antigua.
Se está a salvo, y cuando sentis que no simplemente te desconectas. 
No hay que mirar a los ojos para apretar delete, la x, eliminar de la lista de amigos, dejar de seguir, bloquear. 
No hay que pensar cómo se sentirá el otro frente a eso, porque la pantalla se cambia con un sólo click. 
Y ojos que no ven, dice esa frase que detesto.
La velocidad que llevamos para todo es única, la adrenalina al palo pero en algún momento hay que parar y cuando paramos todo lo que creíamos que se evitaba con esa sensación alocada del viento en la cara, vuelve. No, peor, sigue ahí. 
La falta de compromiso no reduce los riesgos esos de los que hablaba arriba. 
La velocidad no borra lo que somos.
La desidia aumenta.
Los mensajes:
"No, no somos novios. Estamos juntos."
"Tengo ganas de verte pero no sé por qué no te digo de vernos."
"Bueno pero sin compromiso, cada uno hace la suya también."
"Si, yo estoy casado pero me aburro." 

"Sólo un polvo y listo."

viernes

Ferrocarriles franceses y El insoportable sobrepeso del ser. Andrés Olveira

Andrés Olveira es, ante todo, un amateur.
Así dice la solapa de su último libro El insoportable sobrepeso del ser. En el anterior, Ferrocarriles franceses, se lee en el mismo lugar: Andrés Olveira busca hacer un poco de todo, porque hacer mucho de una sola cosa le da alergia.
Con estos preámbulos uno imagina qué va a encontrar en ambos ejemplares, y sin embargo, este uruguayo bibliotecólogo de profesión, no te deja de sorprender.



Ferrocarriles franceses es un libro de textos breves, llenos de poesía, de humor y muy creativos. Con bellas ilustraciones que hacen de cereza del postre.
Es hermoso abrirlo al azar y encontrarte sus palabras, sin lugar a dudas. El lenguaje cargado de humor e ironía, un poco de sarcasmo. La realidad tan brutal contada con frescura. Sentí mucha alegría, me reí mil quinientas veces fuerte en el subte, pero también me dejó pensando. 
Habla de cosas reales, que suceden a diario, que pasan todo el tiempo y se repiten. Algunos temas muy difíciles de contar y que cohabitan con  lo gracioso sin ningún problema.


Hay mujeres que luchan un día
y son macanudas
hay mujeres que luchan dos días
y la gente ya desconfía
hay mujeres que luchan tres días
y ya las insultan
hay mujeres que quieren luchar todos los días
y no las dejan
porque antes las queman.


Ferrocarriles franceses da para que viva en la mesita de luz, porque su formato es de posavasos...ja! Es un chiste del mismo autor.
Una de mis partes favoritas está llegando al final, cuando te encontras con recetas iguales a las que da un profesional de la medicina. O no.




Cierro el libro y abro en cualquier página, a ver:


Siempre tuve miedo
de ser considerado un payaso
pero pensándolo bien
la gente es más ridícula
cuando se toma en serio.


Ahh re yo, Andrés, esto es paranormal.

El segundo libro es de cuentos, que si bien uno puede leer de manera salteada llevan un hilo conductor. No es certero que después de eso se entienda qué pasa por la cabeza del autor cuando escribe. Y es lo mejor del libro.
Olveira me gusta mucho el discurso que tejiste
Y aquí es donde mi hijo diría que es delirio pero del copado. 
Tiene una forma de contar que me alucina porque me siento muy identificada. Que mezcla realidad con fantasía con metáforas y con desórdenes del pensamiento. Te manda una oración de lo más cómica y la termina con una frase que te desordena todo, para mí la mejor forma de pensar. 
El delirio copado viene a ser algo como eso.
Lo explica tan bien en Cuando uno se muda se da cuenta de lo que tiene, y lo utiliza como recurso en todo el libro, hay tensiones constantes entre dos personajes: el Subconsciente y el Raciocinio, aclaro que no son personajes en sí.
Hay que descubrir en qué momento habla cada uno. 
Pero atención porque también inventa. Una genialidad la bibliografía de consulta, imagino que debe ser un bibliotecólogo atípico. 
El insoportable sobrepeso del ser está escrito como crónicas en capítulos más que como cuentos. Te lleva y te lleva a un ritmo que por momentos se te frunce el ceño por la velocidad y al rato llega la calma. Impecable.
Transcribo un pequeño párrafo que me gustó de Nadie quiere bajar por atrás.

"El ómnibus es un organismo vivo con un trayecto definido. Metaboliza individuos, que lo utilizan como transitorio anfitrión móvil para desplazarse en aquellos tramos que consideran convenientes para ir a trabajar, estudiar, hacer trámites, encontrarse con otras personas o pasear. No los engulle, los hospeda, se alimenta de su presencia. La gente paga el viaje con los frutos electrónicos o metálicos del sudor de su frente. Para los niños o ancianos la tarifa es más barata, porque para el mercado son frentes de sudor estéril."


Necesito más entradas para escribir sobre estos libros. 
Son maravillosos. 
La edición es de Factor 30, una editorial independiente de Uruguay. 
Es muy linda, muy buena la calidad de impresión. Las ilustraciones y las tapas.
Enorme esfuerzo el de las editoriales independientes hoy en dia.
Juntemos fuerzas para apoyar el tremendo trabajo que hacen. 


Factor 30  es la Editorial.
Andrés Olveira está en Instagram.

Gracias a la gente de Nunca se sabe, programa de radio en el que participé por primera vez de un sorteo y gané. 
Re gané con estos libros. Gracias!


Espero puedan leerlos, no se van a arrepentir. 
Buen fin de semana gente.









jueves

Estúpido

Estúpido amor que llega
y no querés
como no querés
cuando se va rápido es todo lo que querés.
Pero ya no está.

Odio que mi corazón tenga delay.


lunes

#7

Yo no quería esta resaca pero me crucé con tu perfume en el andén del subte. No es por la marca que lo recuerdo, ni sé cuál es. No quiero saber.
Lo que siento es a tu PH reaccionando con él y dando forma a un aroma único. Tuyo, tan tuyo. Tan fuerte que me revuelve el estómago.







jueves

Pasillo.

Sonó el despertador al mismo tiempo que se incorporaba en la cama. 
Esa pesadilla de nuevo: en una casa oscura y fría caminaba por un pasillo largo cuando un brazo asomaba por una de las puertas, tenía un arma en la mano y en el silencio un disparo.
Lo había soñado antes, no era la misma casa pero sí la misma sensación incómoda de estar en el lugar equivocado. Se enjuagó la cara, levantó a los chicos, hizo el desayuno, preparó las viandas, despertó al marido, caminó hasta la escuela, controló que entren al aula, volvió a arreglarse, la ducha, la ropa, un mate. Miró por la ventana de la cocina buscando la señal, salió hacia el trabajo, colectivo, conseguir una ventana al sol. Trabajar, trabajar en un lugar aburrido y esperar, esperar que pase la tarde. 
Caminó, subte, hizo las compras, miró los cuadernos, hizo la cena, acostó a los chicos, lavó los platos, miró por la ventana y esa señal que tarda tanto. Caminó por el pasillo arrastrando su pena, otro día igual, cuando el brazo con un arma en la mano y el disparo en el silencio.





martes

Los desiertos efímeros. Angie Pagnotta.


Anoche me dormí leyendo poesía. En realidad tuve que terminar este hermoso libro para poder dormir. 
Cuando cerré los ojos sonreían.
No puedo ser objetiva, no.
El amor, de todas formas, tampoco lo es.
Angie con sus poemas nos revuelca por la arena de esos desiertos que mueren y reviven a cada rato, nos hace levitar, nos lleva de un lado para el otro. Nos deja con todas nuestras dudas. Nos abraza. Nos vuelve a revolcar. Con una cadencia maravillosa. Y llena de amor en todas sus formas.
Me desperté abrazada a tu libro querida amiga.
Fue mi forma de decirte buen viaje, hasta pronto.
Se feliz y seguí escribiendo libros que me dejen pensando. 
Que me cuelguen y que me hagan sonreír con cada vuelta de hoja.
Ich liebe dich !

(fuí a colegio alemán solo para aprender a decir te quiero)


viernes

Sueño 1°.

Los puntos suspensivos me seguían, estaba en medio de un laberinto de pasillos angostos. Los puntos suspensivos se movían como las bolitas de acero de ese juego que no recuerdo como se llama, ese que tenes que embocar una en cada esquina. Pucha. 
En un momento quedé contra una pared, exhausta. Los miraba rendida, creí verles ojitos. Parecía una mala partida de Pacman. Tenía frío, creo que miedo. Sentí que pasaría al próximo renglón así de una, sin más. Ellos seguían ahí esperando.
Y desperté.







lunes

#6

La atmósfera que se crea cuando dos cuerpos se juntan casi sin tocarse. 
Ese micro instante donde brotan los olores y la piel se eriza imaginando el contacto que no sucede.
La noche estaba increíble, la vereda del bar casi llena. 
Nos vimos desde lejos y la sonrisa nos presentó. Los abrigos se abrazaron y fue entonces que una mirada dijo mas que mil palabras.
Dos honey y cinco minutos después, esa atmósfera. Acercarse, tan cerca que asustó, tan cerca que vimos poros, que olí tu labio superior y vos el mio.
Que nos respiramos.
Así fue el beso tácito más increíble que mi boca recibió en largo tiempo.
Sentados frente a frente supimos que lo que nos unía era no llegar a ser.


miércoles

Transparencia.




No digo mucho te amo pero amo.
Puedo viajar sin moverme de la silla.
Necesito que la palabra cierre todo.
No se interpretar dudas.
Entiendo a abrazos, a veces no.
Aprendí a hacer lo que deseaba y no lo que debía.
No aguanto la queja constante ni la que no lo es.
Mi vida es perfecta pero quiero mas.
Y mejor.
Mis ojos responden cada pregunta.
Volver a estudiar fue la decisión más increíble que tomé.
Después de mis hijos.
Me gusta disfrutar de los cuerpos cuando se juntan y hacen lío.
El mio es tremendo.
Si digo no me hablen es porque no puedo conmigo.
Me dan cosquillas los besos en las piernas.
Cuando tenía 15 años me mire en el espejo y me quise mucho.
Acepto cada pedacito de mi, no pido que estén de acuerdo.
Se lo que quiero y lo que no. Se lo que me gusta y lo que no.
No negocio con el dolor.
Solo pido verdad y respeto.
Todo lo demás...vamos viendo.



viernes

#5

Cuando me mudé a Capital odié mi nuevo hogar. 
Era un departamento antiguo, con techos altos y los marcos de las puertas pintados de rojo furioso. Pasar de una casa con parque a eso era desconcertante y si le sumamos que había entre los muebles heredados una escultura de cemento con forma de cabeza humana con los rasgos perfectamente logrados, peor. Lo bauticé Bartolomé, creyendo que si le ponía nombre aterraría menos.
Mi mamá era hippie y mi papá, que se invitaba todos los domingos a comer ravioles, vendía especias en zona sur. Los recuerdo separados desde siempre, digo, no hay registros en mi mente de la familia unida. 
Como a cualquier adolescente me costaba horrores levantarme un mediodía dominical, casi que recién llegaba de bailar. Pero lo hacía. 
Acomodaba mi jopo ochentoso, me limpiaba el rimel desparramado de las mejillas con la sábana y vaciaba medio desodorante dentro de ese cuarto que olía a tabaco y alcohol. 
Sonreía al ver a mi padre, creo que de a ratos seguía enamorada de él.



1987

martes

La mujer que dijo adiós.

La mujer de tu vida
cuando necesitabas sentir
que todavía era tuya
que la sentencia a ser la mujer de tu vida
respondía a tus mensajes.
Cuando necesitabas hacer
todo lo que con la otra te costaba
toda la novedad en un 
cuerpo lleno de rutina
el aire fresco a tus partes 
íntimas.
Que no se negaba
que siempre quería
la mujer de tu vida
decía que sí.
"Vení"
Y vos llegabas con la 
sonrisa no falsa
pero efímera.
Llegabas y tenías a 
la mujer
que querías pero no podías.
Llegabas y gozabas.
Sin reclamos.
Sin reproches.
Sin dolores.
Sin 
mentira.
Hasta un día que
la mujer de tu vida
sin mensaje ni 
excusa,
te dijo adiós.




viernes

Un artilugio inverosímil.

Tres Sargentos y Reconquista, jueves a las seis de la tarde, pleno invierno y ella con chatitas. "No tenes frío?" -dice él con sobretodo largo y sonrisa congelada. En ese momento la cabeza de ambos disparaba para distintos lados. 
Mientras sus pelos largos levantaban vuelo con el viento del Bajo y las ideas eran alarmistas y desalentadoras, los pocos mechones que él aún conservaba luchaban por no pegarse a una frente llena de preguntas. 
Cuánto tiempo callados, mirándose con intriga. Sabrán qué hacer cuando pasen los diez primeros minutos de incomodidad?
Tomaron el único taxi que paró, paró porque él se puso enfrente. 
Conseguir un taxi vacío en esa zona no era fácil. Él se acomodó y apoyó el brazo en el respaldo como diciendo vení, vení y abrigate. Ella giró el cuerpo enfrentándolo como diciendo no, no me resguardo más en tu calor.
El viaje al norte de la ciudad demoró como una hora, hora pico, hora densa, llena de silencio. Qué decir cuándo no hay nada más por decir. Romper el hielo a pesar de la calefacción y el chofer, que tenía la mirada más en el espejo retrovisor que en el frente, quiso dar charla pero ninguno de los dos quiso seguirlo. No, las palabras no sirven de nada. 
Cuando llegaron al departamento y ella dijo de sí misma que era un caos, él la miró y le contestó pero que bonita sos, caótica pero bonita.
Y así a modo de despedida se dieron un abrazo prudente. 
Ella tomó su bolso de mano y cuando estaba por cruzar la puerta para irse recordó que no había guardado el cepillo de dientes. Qué más da. 
Él abrió la boca, abrió la boca para decir que qué pasaría si fueran distintas las cosas, qué pasaría no sabe no, lo que sabe es que la volverá a ver. 
Sin embargo no pudo soltar palabra. Ella lo miró y le dijo yo también lo se
El avión salía en menos de dos horas, durante tres años iba a estar fuera del país. 
Fue su excusa perfecta.




jueves

Esperar.

Quiero tenerte cerca, no importa en qué circunstancia.
No importa si es sólo para mirarte.
No me molesta compartir el tiempo nuestro con otros ni con ella. Aunque ella ya no esté acá. Sigue presente.
Quiero tenerte cerca porque casi que hacemos chispazos, porque me miras con magia.
Y la verdad es que no tengo más nada que hacer.


viernes

Por favor.

Si alguna vez pierdo las ganas, si me come la rutina. Si defenestro el entusiasmo y veo todos los colores en blanco y negro. 
Si me ves con la frente fruncida, la mirada perdida. Si digo cosas ridículas como: que insoportable la humedad -cada diez minutos-.
O te das cuenta que no vi el atardecer sentada en el balcón, en serio, decime las palabras más lindas que te salgan. Mirame con esos ojos tiernos y protectores. Abrazame como oso (es envolviendo mi torso con ambos brazos, tus axilas sobre mis hombros y mi cabeza sobre tu cuello), apretá fuerte.
Si alguna vez me pierdo, no dejes que compre libros tristes, ni que mire de reojo los noticieros. 
No me dejes ahogar en el desconsuelo de los otros. 
Tomá mi cara entre tus manos y pedime que vuelva.


miércoles

#4

quiero creer que es posible
que de un beso
nazca una historia
que me lleve de la mano
por la montaña
entre emociones desorientadas
buscando el gps 
de mi vida,
ese que no 
quiero usar más.


lunes

#3

Me acuerdo esa tarde que se hizo noche y luego mañana.
Me acuerdo que sonreiste. Que nunca dejaste de sonreír.
Me acuerdo del perfume que dejaste en mi cuello y las manos.
Esas manos que huellan.
Los besos, la pared que nos contuvo por unos instantes.
Me acuerdo tu nombre de esa tarde
y el amanecer, un café y dos tostadas.


Dana

miércoles

#2


Iba a ser el sueño de alguien pero me dormí y no supe de quién.


lunes

De eso no se habla.

En el fondo del baúl antiguo que había pasado por cada descendiente desde los bisabuelos tanos hasta llegar a Daiana, había polvo y una carta.
La curiosidad mató al gato pero antes leyó:

Querida Silvina:
¿Cuánto dolor tenes que tener para herir a cualquiera que te mire fijo más de dos segundos, no?
¿Cuánto te tuvieron que lastimar para que destiles veneno para todos lados, incluso hacia aquellos que te aman? Y son tan pocos. Tan pocos.
Nada es casualidad, Silvina.
Tu enfermedad no lo fue, tu reincidencia tampoco. Nunca debiste escupir al techo, querida.
Quisiera que des vuelta por el limbo eterno y no reencarnes nunca pero tenes tanta suerte que seguro te toca hacerlo en un lugar lleno de amor.
Una señora mayor, enferma, en la soledad más absoluta no merece reencarnar en una serpiente por ejemplo. 
Ni te deseo la serpiente, no se, no te deseo nada en realidad.
Sólo que te dejes de joder de una vez.
Yo. Sí, ya sabes quien soy.

Daiana nunca había oído en las reuniones familiares sobre Silvina, mucho menos podría identificar a Yo, pensó en preguntarle a alguno de los vivos pero se arrepintió.
Rompió la carta en diez pedazos y publicó el baúl en Mercado Libre.


viernes

Pompas.

Exquisito placer el del agua tibia cayendo sobre la piel un día nublado y fresco. 
Jabón blanco cremoso que limpia sin resecar la sensación del delito cometido.



(c) Dana



miércoles

Dejá.

Dejá que me siente en el sofá, me haga un bollito, apoye la cabeza en tu hombro y bese tu cuello.
Dejame sentir el perfume que no tiene marca, el calor que no tiene cargo fijo.
Haceme mimos en el brazo con la punta de los dedos, abrazame.
Apretame fuerte contra tu cuerpo para que esté segura.
Sacá, por favor, la ansiedad que me quede encima con un beso que abarque cada milímetro de la boca, desde la comisura hacia el centro.
Que no me quede aire.
Que no me falten ganas.
Que sea lo que sea.
Que sueñe con vos.
Que quiera y te quiera.
Dale, dejá.

lunes

#1

Soy intermitente,
sí me interrumpo.
Sigo
cambio
estoy bien.
Cambio.
Dura poco
desaparezco vuelvo
necesito y quien sabe.
Me besas el cuello 
mientras tiras del 
pelo y duele un poco,
me mordes la nuca
sigo, cambio
giro
la boca, que me comas.
Interrumpo y 
suspiro.



viernes

Estadística.

"No puedo evitar la tristeza que me causa la comodidad. Algo está mal si me duelen tanto las piernas de tenerlas quietas, no sirvo para esta vida de tradiciones y costumbres. Ya no tengo ni una sola motivación para nada. No es más mi deseo jugar al marido convencional, no entiendo las reuniones familiares y la misa de los domingos. Te abrazo y pienso en escaparnos, en huir sin decirle a nadie y ni se por qué tendríamos que ocultarlo o pedir permiso. Abandono el saco y la corbata, Juana, el disfraz no lo quiero más. Espero que mi decisión no te afecte en el tiempo, que sea un duelo corto y justo. No merezco tu devoción, soy un pobre tipo que se obligó a creer en las estructuras. Recordame como el que adivinó qué marca de chocolate te gusta. 
No me odies, vas a ensuciar tu corazón."


La nota en el bolsillo del saco del cadáver hallado en el costado de la ruta tenía un número de teléfono. El policía llamó justo después de leerla, el timbre sonó cinco veces hasta que una mujer atendió. Del otro lado de la línea Juana lo supo antes de que le dijeran algo: uno de cada diez maridos muere de aburrimiento, le escuchó una vez a la vecina y a ella le tocó.



(c) 2017

miércoles

24hs.

Cómo podes ser tan caradura de irte sin explicar?
Cómo podes pedir fuego si no fumas?
Cómo te haces el pirata si no sabes usar el parche?
Cómo hace la gente que hace como que no pasa nada cuando pasan mil cosas?
Cómo finge la gente que siente mil cosas pero parece que no siente nada?
Cómo viven los que dicen que no quieren vivir más?
Cómo se sigue eligiendo lo que ha desaparecido?


lunes

Mujer gris y sola.

El corazón me dejó de latir durante varios segundos, sentí frío y vi todo nublado pero no perdí el conocimiento. 
Fue un aviso, un llamado de atención, no va a pasar nada. Sólo un cachetazo a mi vivir, a mi comportamiento desagradecido y soberbio.
Quién me creía que era, con qué derecho me veía superior a los demás y juzgaba a mi familia. Cuál era mi lugar en todo el sufrimiento que había entre nosotros. 
Acaso tenía que aceptar que mi misión en esta vida era ser una desgraciada? Tenían que pagar los otros mis equivocaciones y mis resentimientos? 
Sufrir una vida de mierda, un padre alcohólico y una madre cizañera, con dos hermanos envidiosos que se echaban culpas y no se hacían cargo de nada.
Eso tengo aquí debajo de esta piel enferma, eso tengo. Dolor por no haber estado, dolor por no haber aprendido a perdonar. 
Qué más podía ser, un simple paro cardíaco? No, no puede ser tan fácil, yo tengo que tener algo más importante, no es justo.
La camilla volaba por el pasillo del hospital hacia terapia. 
Una mujer, una mujer gris y sola, que tenía el tupé de cuestionar hasta el final de su vida.






viernes

Matate, amor. Ariana Harwicz

Cuando salgo de la oficina intento cambiar el recorrido de vuelta a casa porque me aburre ir siempre por el mismo lugar.
Entonces voy doblando por las esquinas, sumando cuadras que no debería sumar pero que básicamente no me importa.
En una de esas vueltas de más, agarré Paraguay para el lado de Reconquista y mientras miraba los edificios que tantos años miré de noche, me encuentro con la librería Menéndez. Que dicho sea de paso es una de mis favoritas. Y sí, sabía que estaba ahí pero me la encontré de golpe.
Adentro, que linda libreria por favor, estaba este libro paradito frente a mi. Busqué otros y lo miraba de reojo, leí contratapas y lo miraba de reojo, revolví la mesa de ofertas y sí, lo fui a buscar al estante, ya fue. Es mío.

Matate, amor habla de una mujer que se siente insatisfecha con todo, la protagonista de este relato es una criatura salvaje que busca desesperadamente otra vida.
Huye del fastidio de la familia tipo, de su bebé, del lugar donde vive, de la casa, los vecinos, su suegra. Tiene un hartazgo que la lleva a buscar al bosque lindero a su patio ese oxígeno que necesita para no morir.
Aunque quiere morir. Lo sueña, fantasea, hace intentos tales como atravesar el vidrio del ventanal para internarse en medio de los árboles. Y tirarse en el pasto a hacer nada, a pensar nada. Su forma de autocompasión. 
Esta mujer que quiere dejar a su bebé, que no la traten como una imbécil que pierde el tiempo, que se desprecia, que ve a la vida matrimonial y a la maternidad como algo que la invade, que es repetitivo y monótono. 
Esta mujer puede generar un odio absoluto, una bronca moderada, una similitud exasperante o un cariño descomunal. 
Es una border, sí. Es una mujer condenada a la autodestrucción, sí. 
Es un personaje alucinante que la autora creó: 
“Una mujer que se desprecia a sí misma porque no es lo que quería o podía ser, no sé cuánta idea del amor puede tener. No hay una idea de mujer sino un personaje creado, si ven en ella a una gitana, si la ven masculinizada o animalizada, o como a alguien enfermo, todo eso puede ser verdad."
Harwicz usa la primera persona para narrar la novela y es muy oportuno porque mantiene la adrenalina, el ritmo acelerado durante toda la lectura. Tiene una prosa fuerte e hiriente. 
Cada capítulo es un golpe directo, un shock, un hachazo.

No se que mas escribir para que noten que me cerró por todos lados.






miércoles

Reminiscencia.

Suave viento el de otoño que la envolvió caminando hacia el puente que iba a cruzar. Llevaba abrigo, jean gastado y botas con piel, tal vez esto último haya sido exagerado de su parte pero cómo evitar el exceso.
Cuando subió el pie derecho al primer escalón como un acto reflejo lo miró, le faltaba la bota y su pantalón era una media red, más arriba un minishort con la blusa verde. 
El atuendo cambiaba a velocidad increíble como si fuera una interferencia pero seguía siendo ella, lo sentía. 
Ella con su otra ella, el pasado, la nostalgia y los sentimientos.
Se quedó quieta durante unos segundos. Subió el otro pie que estaba bien, al apoyar el derecho en el tercer escalón todo volvió a la normalidad. 
Sacudió la cabeza, buscó testigos pero estaba sola con sus ojos de ayer.



viernes

besoabeso

Dale
besame hasta que nos cansemos,
hasta que nos duelan los labios

chapemos fuerte ahora
antes de que se nos caigan los postizos 
al abrir la boca

besame, como no?
va a anochecer
y tengo frío

Y tus manos a oscuras
que me desnuden
por si viene alguien y duda.
  


miércoles

De pronto.

De pronto te das cuenta que te esperaba, que te fuiste sin avisar y así y todo te esperaba como siempre. 
Llegaste llena de ideas, la de la casa, la del viejo baúl y esa que primero rechazaste por ridícula y después te terminó gustando: la de la plancha en la pileta. Hacer la plancha en la pileta era una punta tonta para empezar un cuento, sin embargo lo estuviste escribiendo durante veinte minutos en tu cabeza. 
Volviste y la mesa estaba servida, unas masitas de manteca y membrillo, la tetera humeante y tu taza de flores (la que te recordaba lo femenino de tu mundo). 
"¿Té con leche como siempre?" -preguntó tu tía que sabe que odias el té con leche y espera que le digas que lo odias para contestar que volviste un poco alterada. 
Te fuiste un mes, nada serio, nada grave considerando que los treinta y cuatro años que tenes te habilitan. Pero aunque sea podrías haber llamado.
"Earl grey con dos cucharaditas de azúcar, por favor."
Tu madre estaba acostumbrada a escapadas literarias, a huidas amorosas, a los "necesito tiempo para pensar una idea que se me ocurrió mientras me pasabas el peine fino mamá, no sabes que buena que está." Corrías a tu habitación y mientras buscabas el lápiz negro y el bloc de hojas, ella colgaba un cartel en la puerta que habían hecho una tarde de lluvia: No molestar, escritora en proceso.
Cómo extrañas a tu mamá, era tan divertida. La tía te hizo suya una vez que ella no pudo más, te mandó al colegio, a la universidad. Te consiguió trabajo en la farmacia, tu primer trabajo. Si su hermana viviera no trabajarías más que de escritora, pero no vive porque no quiso. 
La tía te quiere pero detesta como te criaron hasta que te agarró. Detesta tanta libertad para ir y venir, no lo soporta ni un poco. Claro que no te dice nada desde esa vez que le gritaste en medio de la calle que no era tu mamá, nunca te trató distinto a pesar del dolor que sintió. Sabía que cuando se te daba la gana de volver lo hacías por la tarde y preparaba el té con las masitas. 
Corriste a tu habitación, nadie iba a colgar el cartel, el bloc no estaba y sólo había unas hojas sueltas. Tomaste el lápiz negro, tenías que escribir la idea de la pileta y la plancha -qué lindas tardes de sol pasaste-, pero la idea estaba difusa y no encontrabas las palabras justas. 
Podías echarle la culpa a ella, decir que te distrajo con sus historias del pasado, esa manía que tiene de comparar épocas como si resultara útil. Pero no era la tía, qué podía hacer ella, qué vida tuvo y vos tan cocorita. 
Tu ejercicio ya no salía, escaparse no funcionaba más y las ideas que se te ocurrían eran breves flashes del momento en el que tu energía se recargaba y sentías que podías con todo, todo lo que tu madre no supo. Después pasaba y venía el vacío ese que te daba náuseas.
Mejor te vas a dormir un rato -te soplaron al oído- no sea que tanta vuelta te maree y termines vomitando en serio.
La idea de la plancha era buenísima, murmuraste y ya.



lunes

Te quiero, extraño.

Un encuentro al año no parece lo mas acertado teniendo en cuenta el sentimiento expreso del cuerpo de uno hacia el cuerpo del otro. 
Casi una exigencia la de envolverse en sudor, pegotearse con fluidos varios y sacudirse con ritmo desparejo, por la ansiedad, por la torpeza.
No es correcto que pase ese tiempo sin sentirse, sin gozarse. No lo ven injusto? 
Esperar un año para abrazarse como nunca, mirarse con bravura, hundir los dedos en la carne. Besarse con sal, en el lugar mas feo de la tarde, inhóspito, incómodo, insulso. 
Un movimiento de memoria que se impulsa por ese amor que perdura, a través de.
Y que cuando estamos a punto uno pregunte que queres y el otro diga lo que vos quierasNo importa si costó, si fue inapropiado, riesgoso, si dolió, si no era el lugar. Si lo dije yo si lo dijiste vos. Un latiguillo que se repite que querés.
Y en serio no importa si llegamos queriendo mas, menos, igual. Si fue un engaño, un no podemos hacer tanto lío juntos
La excusa -que no varía- de pasar a saludarnos, dejó de funcionar hace mil. Fue desde el principio poco creíble, sabemos.
No importa, yo quiero todo de vos, todo lo que me dejes.
Porque el otro se siente tan all inclusive.

miércoles

Sueño en blanco y negro.

Tu mano se deslizó por debajo de la sábana y llegó hasta mi vientre donde se durmió.
El peso de las yemas por momentos es molesto y de a ratos me calienta.
Te miro, no se si despertarte. 
Qué tan mayores somos para un polvo de madrugada cuando el despertador está pronto a sonar?
El sexo con vos es tan bueno, te lo dije mil veces. La pasamos muy bien en pelotas, jugando, sin vergüenza, con total libertad de hacernos y deshacernos. 
Nos reímos de eso.
Mi cuerpo siente cada cosa que le das, mi piel está tan susceptible que el mínimo roce la despabila, la eriza. 
Nos costó llegar a esto, nos costó rutina y embole. No fue en vano, no?
Y sí, vamos a hacerlo, a quién le importa un día entero de sueño por coger.
Giré el brazo hacia la derecha para acariciar tu barba y me desperté.