jueves

Estúpido

Estúpido amor que llega
y no querés
como no querés
cuando se va rápido es todo lo que querés.
Pero ya no está.

Odio que mi corazón tenga delay.


lunes

#7

Yo no quería esta resaca pero me crucé con tu perfume en el andén del subte. No es por la marca que lo recuerdo, ni sé cuál es. No quiero saber.
Lo que siento es a tu PH reaccionando con él y dando forma a un aroma único. Tuyo, tan tuyo. Tan fuerte que me revuelve el estómago.







jueves

Pasillo.

Sonó el despertador al mismo tiempo que se incorporaba en la cama. 
Esa pesadilla de nuevo: en una casa oscura y fría caminaba por un pasillo largo cuando un brazo asomaba por una de las puertas, tenía un arma en la mano y en el silencio un disparo.
Lo había soñado antes, no era la misma casa pero sí la misma sensación incómoda de estar en el lugar equivocado. Se enjuagó la cara, levantó a los chicos, hizo el desayuno, preparó las viandas, despertó al marido, caminó hasta la escuela, controló que entren al aula, volvió a arreglarse, la ducha, la ropa, un mate. Miró por la ventana de la cocina buscando la señal, salió hacia el trabajo, colectivo, conseguir una ventana al sol. Trabajar, trabajar en un lugar aburrido y esperar, esperar que pase la tarde. 
Caminó, subte, hizo las compras, miró los cuadernos, hizo la cena, acostó a los chicos, lavó los platos, miró por la ventana y esa señal que tarda tanto. Caminó por el pasillo arrastrando su pena, otro día igual, cuando el brazo con un arma en la mano y el disparo en el silencio.





martes

Los desiertos efímeros. Angie Pagnotta.


Anoche me dormí leyendo poesía. En realidad tuve que terminar este hermoso libro para poder dormir. 
Cuando cerré los ojos sonreían.
No puedo ser objetiva, no.
El amor, de todas formas, tampoco lo es.
Angie con sus poemas nos revuelca por la arena de esos desiertos que mueren y reviven a cada rato, nos hace levitar, nos lleva de un lado para el otro. Nos deja con todas nuestras dudas. Nos abraza. Nos vuelve a revolcar. Con una cadencia maravillosa. Y llena de amor en todas sus formas.
Me desperté abrazada a tu libro querida amiga.
Fue mi forma de decirte buen viaje, hasta pronto.
Se feliz y seguí escribiendo libros que me dejen pensando. 
Que me cuelguen y que me hagan sonreír con cada vuelta de hoja.
Ich liebe dich !

(fuí a colegio alemán solo para aprender a decir te quiero)


viernes

Sueño 1°.

Los puntos suspensivos me seguían, estaba en medio de un laberinto de pasillos angostos. Los puntos suspensivos se movían como las bolitas de acero de ese juego que no recuerdo como se llama, ese que tenes que embocar una en cada esquina. Pucha. 
En un momento quedé contra una pared, exhausta. Los miraba rendida, creí verles ojitos. Parecía una mala partida de Pacman. Tenía frío, creo que miedo. Sentí que pasaría al próximo renglón así de una, sin más. Ellos seguían ahí esperando.
Y desperté.



Un cortito antiguo que un amigo fanático de los puntos suspensivos me recordó.