viernes

#5

Cuando me mudé a Capital odié mi nuevo hogar. 
Era un departamento antiguo, con techos altos y los marcos de las puertas pintados de rojo furioso. Pasar de una casa con parque a eso era desconcertante y si le sumamos que había entre los muebles heredados una escultura de cemento con forma de cabeza humana con los rasgos perfectamente logrados, peor. Lo bauticé Bartolomé, creyendo que si le ponía nombre aterraría menos.
Mi mamá era hippie y mi papá, que se invitaba todos los domingos a comer ravioles, vendía especias en zona sur. Los recuerdo separados desde siempre, digo, no hay registros en mi mente de la familia unida. 
Como a cualquier adolescente me costaba horrores levantarme un mediodía dominical, casi que recién llegaba de bailar. Pero lo hacía. 
Acomodaba mi jopo ochentoso, me limpiaba el rimel desparramado de las mejillas con la sábana y vaciaba medio desodorante dentro de ese cuarto que olía a tabaco y alcohol. 
Sonreía al ver a mi padre, creo que de a ratos seguía enamorada de él.



1987

martes

La mujer que dijo adiós.

La mujer de tu vida
cuando necesitabas sentir
que todavía era tuya
que la sentencia a ser la mujer de tu vida
respondía a tus mensajes.
Cuando necesitabas hacer
todo lo que con la otra te costaba
toda la novedad en un 
cuerpo lleno de rutina
el aire fresco a tus partes 
íntimas.
Que no se negaba
que siempre quería
la mujer de tu vida
decía que sí.
"Vení"
Y vos llegabas con la 
sonrisa no falsa
pero efímera.
Llegabas y tenías a 
la mujer
que querías pero no podías.
Llegabas y gozabas.
Sin reclamos.
Sin reproches.
Sin dolores.
Sin 
mentira.
Hasta un día que
la mujer de tu vida
sin mensaje ni 
excusa,
te dijo adiós.




viernes

Un artilugio inverosímil.

Tres Sargentos y Reconquista, jueves a las seis de la tarde, pleno invierno y ella con chatitas. "No tenes frío?" -dice él con sobretodo largo y sonrisa congelada. En ese momento la cabeza de ambos disparaba para distintos lados. 
Mientras sus pelos largos levantaban vuelo con el viento del Bajo y las ideas eran alarmistas y desalentadoras, los pocos mechones que él aún conservaba luchaban por no pegarse a una frente llena de preguntas. 
Cuánto tiempo callados, mirándose con intriga. Sabrán qué hacer cuando pasen los diez primeros minutos de incomodidad?
Tomaron el único taxi que paró, paró porque él se puso enfrente. 
Conseguir un taxi vacío en esa zona no era fácil. Él se acomodó y apoyó el brazo en el respaldo como diciendo vení, vení y abrigate. Ella giró el cuerpo enfrentándolo como diciendo no, no me resguardo más en tu calor.
El viaje al norte de la ciudad demoró como una hora, hora pico, hora densa, llena de silencio. Qué decir cuándo no hay nada más por decir. Romper el hielo a pesar de la calefacción y el chofer, que tenía la mirada más en el espejo retrovisor que en el frente, quiso dar charla pero ninguno de los dos quiso seguirlo. No, las palabras no sirven de nada. 
Cuando llegaron al departamento y ella dijo de sí misma que era un caos, él la miró y le contestó pero que bonita sos, caótica pero bonita.
Y así a modo de despedida se dieron un abrazo prudente. 
Ella tomó su bolso de mano y cuando estaba por cruzar la puerta para irse recordó que no había guardado el cepillo de dientes. Qué más da. 
Él abrió la boca, abrió la boca para decir que qué pasaría si fueran distintas las cosas, qué pasaría no sabe no, lo que sabe es que la volverá a ver. 
Sin embargo no pudo soltar palabra. Ella lo miró y le dijo yo también lo se
El avión salía en menos de dos horas, durante tres años iba a estar fuera del país. 
Fue su excusa perfecta.




jueves

Esperar.

Quiero tenerte cerca, no importa en qué circunstancia.
No importa si es sólo para mirarte.
No me molesta compartir el tiempo nuestro con otros ni con ella. Aunque ella ya no esté acá. Sigue presente.
Quiero tenerte cerca porque casi que hacemos chispazos, porque me miras con magia.
Y la verdad es que no tengo más nada que hacer.


viernes

Por favor.

Si alguna vez pierdo las ganas, si me come la rutina. Si defenestro el entusiasmo y veo todos los colores en blanco y negro. 
Si me ves con la frente fruncida, la mirada perdida. Si digo cosas ridículas como: que insoportable la humedad -cada diez minutos-.
O te das cuenta que no vi el atardecer sentada en el balcón, en serio, decime las palabras más lindas que te salgan. Mirame con esos ojos tiernos y protectores. Abrazame como oso (es envolviendo mi torso con ambos brazos, tus axilas sobre mis hombros y mi cabeza sobre tu cuello), apretá fuerte.
Si alguna vez me pierdo, no dejes que compre libros tristes, ni que mire de reojo los noticieros. 
No me dejes ahogar en el desconsuelo de los otros. 
Tomá mi cara entre tus manos y pedime que vuelva.


miércoles

#4

quiero creer que es posible
que de un beso
nazca una historia
que me lleve de la mano
por la montaña
entre emociones desorientadas
buscando el gps 
de mi vida,
ese que no 
quiero usar más.


lunes

#3

Me acuerdo esa tarde que se hizo noche y luego mañana.
Me acuerdo que sonreiste. Que nunca dejaste de sonreír.
Me acuerdo del perfume que dejaste en mi cuello y las manos.
Esas manos que huellan.
Los besos, la pared que nos contuvo por unos instantes.
Me acuerdo tu nombre de esa tarde
y el amanecer, un café y dos tostadas.


Dana

miércoles

#2


Iba a ser el sueño de alguien pero me dormí y no supe de quién.


lunes

De eso no se habla.

En el fondo del baúl antiguo que había pasado por cada descendiente desde los bisabuelos tanos hasta llegar a Daiana, había polvo y una carta.
La curiosidad mató al gato pero antes leyó:

Querida Silvina:
¿Cuánto dolor tenes que tener para herir a cualquiera que te mire fijo más de dos segundos, no?
¿Cuánto te tuvieron que lastimar para que destiles veneno para todos lados, incluso hacia aquellos que te aman? Y son tan pocos. Tan pocos.
Nada es casualidad, Silvina.
Tu enfermedad no lo fue, tu reincidencia tampoco. Nunca debiste escupir al techo, querida.
Quisiera que des vuelta por el limbo eterno y no reencarnes nunca pero tenes tanta suerte que seguro te toca hacerlo en un lugar lleno de amor.
Una señora mayor, enferma, en la soledad más absoluta no merece reencarnar en una serpiente por ejemplo. 
Ni te deseo la serpiente, no se, no te deseo nada en realidad.
Sólo que te dejes de joder de una vez.
Yo. Sí, ya sabes quien soy.

Daiana nunca había oído en las reuniones familiares sobre Silvina, mucho menos podría identificar a Yo, pensó en preguntarle a alguno de los vivos pero se arrepintió.
Rompió la carta en diez pedazos y publicó el baúl en Mercado Libre.


viernes

Pompas.

Exquisito placer el del agua tibia cayendo sobre la piel un día nublado y fresco. 
Jabón blanco cremoso que limpia sin resecar la sensación del delito cometido.



(c) Dana



miércoles

Dejá.

Dejá que me siente en el sofá, me haga un bollito, apoye la cabeza en tu hombro y bese tu cuello.
Dejame sentir el perfume que no tiene marca, el calor que no tiene cargo fijo.
Haceme mimos en el brazo con la punta de los dedos, abrazame.
Apretame fuerte contra tu cuerpo para que esté segura.
Sacá, por favor, la ansiedad que me quede encima con un beso que abarque cada milímetro de la boca, desde la comisura hacia el centro.
Que no me quede aire.
Que no me falten ganas.
Que sea lo que sea.
Que sueñe con vos.
Que quiera y te quiera.
Dale, dejá.

lunes

#1

Soy intermitente,
sí me interrumpo.
Sigo
cambio
estoy bien.
Cambio.
Dura poco
desaparezco vuelvo
necesito y quien sabe.
Me besas el cuello 
mientras tiras del 
pelo y duele un poco,
me mordes la nuca
sigo, cambio
giro
la boca, que me comas.
Interrumpo y 
suspiro.



viernes

Estadística.

"No puedo evitar la tristeza que me causa la comodidad. Algo está mal si me duelen tanto las piernas de tenerlas quietas, no sirvo para esta vida de tradiciones y costumbres. Ya no tengo ni una sola motivación para nada. No es más mi deseo jugar al marido convencional, no entiendo las reuniones familiares y la misa de los domingos. Te abrazo y pienso en escaparnos, en huir sin decirle a nadie y ni se por qué tendríamos que ocultarlo o pedir permiso. Abandono el saco y la corbata, Juana, el disfraz no lo quiero más. Espero que mi decisión no te afecte en el tiempo, que sea un duelo corto y justo. No merezco tu devoción, soy un pobre tipo que se obligó a creer en las estructuras. Recordame como el que adivinó qué marca de chocolate te gusta. 
No me odies, vas a ensuciar tu corazón."


La nota en el bolsillo del saco del cadáver hallado en el costado de la ruta tenía un número de teléfono. El policía llamó justo después de leerla, el timbre sonó cinco veces hasta que una mujer atendió. Del otro lado de la línea Juana lo supo antes de que le dijeran algo: uno de cada diez maridos muere de aburrimiento, le escuchó una vez a la vecina y a ella le tocó.



(c) 2017

miércoles

24hs.

Cómo podes ser tan caradura de irte sin explicar?
Cómo podes pedir fuego si no fumas?
Cómo te haces el pirata si no sabes usar el parche?
Cómo hace la gente que hace como que no pasa nada cuando pasan mil cosas?
Cómo finge la gente que siente mil cosas pero parece que no siente nada?
Cómo viven los que dicen que no quieren vivir más?
Cómo se sigue eligiendo lo que ha desaparecido?


lunes

Mujer gris y sola.

El corazón me dejó de latir durante varios segundos, sentí frío y vi todo nublado pero no perdí el conocimiento. 
Fue un aviso, un llamado de atención, no va a pasar nada. Sólo un cachetazo a mi vivir, a mi comportamiento desagradecido y soberbio.
Quién me creía que era, con qué derecho me veía superior a los demás y juzgaba a mi familia. Cuál era mi lugar en todo el sufrimiento que había entre nosotros. 
Acaso tenía que aceptar que mi misión en esta vida era ser una desgraciada? Tenían que pagar los otros mis equivocaciones y mis resentimientos? 
Sufrir una vida de mierda, un padre alcohólico y una madre cizañera, con dos hermanos envidiosos que se echaban culpas y no se hacían cargo de nada.
Eso tengo aquí debajo de esta piel enferma, eso tengo. Dolor por no haber estado, dolor por no haber aprendido a perdonar. 
Qué más podía ser, un simple paro cardíaco? No, no puede ser tan fácil, yo tengo que tener algo más importante, no es justo.
La camilla volaba por el pasillo del hospital hacia terapia. 
Una mujer, una mujer gris y sola, que tenía el tupé de cuestionar hasta el final de su vida.






viernes

Matate, amor. Ariana Harwicz

Cuando salgo de la oficina intento cambiar el recorrido de vuelta a casa porque me aburre ir siempre por el mismo lugar.
Entonces voy doblando por las esquinas, sumando cuadras que no debería sumar pero que básicamente no me importa.
En una de esas vueltas de más, agarré Paraguay para el lado de Reconquista y mientras miraba los edificios que tantos años miré de noche, me encuentro con la librería Menéndez. Que dicho sea de paso es una de mis favoritas. Y sí, sabía que estaba ahí pero me la encontré de golpe.
Adentro, que linda libreria por favor, estaba este libro paradito frente a mi. Busqué otros y lo miraba de reojo, leí contratapas y lo miraba de reojo, revolví la mesa de ofertas y sí, lo fui a buscar al estante, ya fue. Es mío.

Matate, amor habla de una mujer que se siente insatisfecha con todo, la protagonista de este relato es una criatura salvaje que busca desesperadamente otra vida.
Huye del fastidio de la familia tipo, de su bebé, del lugar donde vive, de la casa, los vecinos, su suegra. Tiene un hartazgo que la lleva a buscar al bosque lindero a su patio ese oxígeno que necesita para no morir.
Aunque quiere morir. Lo sueña, fantasea, hace intentos tales como atravesar el vidrio del ventanal para internarse en medio de los árboles. Y tirarse en el pasto a hacer nada, a pensar nada. Su forma de autocompasión. 
Esta mujer que quiere dejar a su bebé, que no la traten como una imbécil que pierde el tiempo, que se desprecia, que ve a la vida matrimonial y a la maternidad como algo que la invade, que es repetitivo y monótono. 
Esta mujer puede generar un odio absoluto, una bronca moderada, una similitud exasperante o un cariño descomunal. 
Es una border, sí. Es una mujer condenada a la autodestrucción, sí. 
Es un personaje alucinante que la autora creó: 
“Una mujer que se desprecia a sí misma porque no es lo que quería o podía ser, no sé cuánta idea del amor puede tener. No hay una idea de mujer sino un personaje creado, si ven en ella a una gitana, si la ven masculinizada o animalizada, o como a alguien enfermo, todo eso puede ser verdad."
Harwicz usa la primera persona para narrar la novela y es muy oportuno porque mantiene la adrenalina, el ritmo acelerado durante toda la lectura. Tiene una prosa fuerte e hiriente. 
Cada capítulo es un golpe directo, un shock, un hachazo.

No se que mas escribir para que noten que me cerró por todos lados.






miércoles

Reminiscencia.

Suave viento el de otoño que la envolvió caminando hacia el puente que iba a cruzar. Llevaba abrigo, jean gastado y botas con piel, tal vez esto último haya sido exagerado de su parte pero cómo evitar el exceso.
Cuando subió el pie derecho al primer escalón como un acto reflejo lo miró, le faltaba la bota y su pantalón era una media red, más arriba un minishort con la blusa verde. 
El atuendo cambiaba a velocidad increíble como si fuera una interferencia pero seguía siendo ella, lo sentía. 
Ella con su otra ella, el pasado, la nostalgia y los sentimientos.
Se quedó quieta durante unos segundos. Subió el otro pie que estaba bien, al apoyar el derecho en el tercer escalón todo volvió a la normalidad. 
Sacudió la cabeza, buscó testigos pero estaba sola con sus ojos de ayer.



viernes

besoabeso

Dale
besame hasta que nos cansemos,
hasta que nos duelan los labios

chapemos fuerte ahora
antes de que se nos caigan los postizos 
al abrir la boca

besame, como no?
va a anochecer
y tengo frío

Y tus manos a oscuras
que me desnuden
por si viene alguien y duda.
  


miércoles

De pronto.

De pronto te das cuenta que te esperaba, que te fuiste sin avisar y así y todo te esperaba como siempre. 
Llegaste llena de ideas, la de la casa, la del viejo baúl y esa que primero rechazaste por ridícula y después te terminó gustando: la de la plancha en la pileta. Hacer la plancha en la pileta era una punta tonta para empezar un cuento, sin embargo lo estuviste escribiendo durante veinte minutos en tu cabeza. 
Volviste y la mesa estaba servida, unas masitas de manteca y membrillo, la tetera humeante y tu taza de flores (la que te recordaba lo femenino de tu mundo). 
"¿Té con leche como siempre?" -preguntó tu tía que sabe que odias el té con leche y espera que le digas que lo odias para contestar que volviste un poco alterada. 
Te fuiste un mes, nada serio, nada grave considerando que los treinta y cuatro años que tenes te habilitan. Pero aunque sea podrías haber llamado.
"Earl grey con dos cucharaditas de azúcar, por favor."
Tu madre estaba acostumbrada a escapadas literarias, a huidas amorosas, a los "necesito tiempo para pensar una idea que se me ocurrió mientras me pasabas el peine fino mamá, no sabes que buena que está." Corrías a tu habitación y mientras buscabas el lápiz negro y el bloc de hojas, ella colgaba un cartel en la puerta que habían hecho una tarde de lluvia: No molestar, escritora en proceso.
Cómo extrañas a tu mamá, era tan divertida. La tía te hizo suya una vez que ella no pudo más, te mandó al colegio, a la universidad. Te consiguió trabajo en la farmacia, tu primer trabajo. Si su hermana viviera no trabajarías más que de escritora, pero no vive porque no quiso. 
La tía te quiere pero detesta como te criaron hasta que te agarró. Detesta tanta libertad para ir y venir, no lo soporta ni un poco. Claro que no te dice nada desde esa vez que le gritaste en medio de la calle que no era tu mamá, nunca te trató distinto a pesar del dolor que sintió. Sabía que cuando se te daba la gana de volver lo hacías por la tarde y preparaba el té con las masitas. 
Corriste a tu habitación, nadie iba a colgar el cartel, el bloc no estaba y sólo había unas hojas sueltas. Tomaste el lápiz negro, tenías que escribir la idea de la pileta y la plancha -qué lindas tardes de sol pasaste-, pero la idea estaba difusa y no encontrabas las palabras justas. 
Podías echarle la culpa a ella, decir que te distrajo con sus historias del pasado, esa manía que tiene de comparar épocas como si resultara útil. Pero no era la tía, qué podía hacer ella, qué vida tuvo y vos tan cocorita. 
Tu ejercicio ya no salía, escaparse no funcionaba más y las ideas que se te ocurrían eran breves flashes del momento en el que tu energía se recargaba y sentías que podías con todo, todo lo que tu madre no supo. Después pasaba y venía el vacío ese que te daba náuseas.
Mejor te vas a dormir un rato -te soplaron al oído- no sea que tanta vuelta te maree y termines vomitando en serio.
La idea de la plancha era buenísima, murmuraste y ya.



lunes

Te quiero, extraño.

Un encuentro al año no parece lo mas acertado teniendo en cuenta el sentimiento expreso del cuerpo de uno hacia el cuerpo del otro. 
Casi una exigencia la de envolverse en sudor, pegotearse con fluidos varios y sacudirse con ritmo desparejo, por la ansiedad, por la torpeza.
No es correcto que pase ese tiempo sin sentirse, sin gozarse. No lo ven injusto? 
Esperar un año para abrazarse como nunca, mirarse con bravura, hundir los dedos en la carne. Besarse con sal, en el lugar mas feo de la tarde, inhóspito, incómodo, insulso. 
Un movimiento de memoria que se impulsa por ese amor que perdura, a través de.
Y que cuando estamos a punto uno pregunte que queres y el otro diga lo que vos quierasNo importa si costó, si fue inapropiado, riesgoso, si dolió, si no era el lugar. Si lo dije yo si lo dijiste vos. Un latiguillo que se repite que querés.
Y en serio no importa si llegamos queriendo mas, menos, igual. Si fue un engaño, un no podemos hacer tanto lío juntos
La excusa -que no varía- de pasar a saludarnos, dejó de funcionar hace mil. Fue desde el principio poco creíble, sabemos.
No importa, yo quiero todo de vos, todo lo que me dejes.
Porque el otro se siente tan all inclusive.

miércoles

Sueño en blanco y negro.

Tu mano se deslizó por debajo de la sábana y llegó hasta mi vientre donde se durmió.
El peso de las yemas por momentos es molesto y de a ratos me calienta.
Te miro, no se si despertarte. 
Qué tan mayores somos para un polvo de madrugada cuando el despertador está pronto a sonar?
El sexo con vos es tan bueno, te lo dije mil veces. La pasamos muy bien en pelotas, jugando, sin vergüenza, con total libertad de hacernos y deshacernos. 
Nos reímos de eso.
Mi cuerpo siente cada cosa que le das, mi piel está tan susceptible que el mínimo roce la despabila, la eriza. 
Nos costó llegar a esto, nos costó rutina y embole. No fue en vano, no?
Y sí, vamos a hacerlo, a quién le importa un día entero de sueño por coger.
Giré el brazo hacia la derecha para acariciar tu barba y me desperté.



martes

Severina. Rodrigo Rey Rosa

Estaba acomodando la biblioteca anoche, el sueño no llegaba y este libro cayó a mis pies. No se bien cómo lo hizo.
Suelen pasarme estas cosas.
Les conté que La ignorancia de Milan Kundera apareció delante mío en plena avenida Córdoba llena de gente y no era de nadie?
Si bien lo leí hace años considero oportuno leerlo de nuevo. Así lo quiso.
Rey Rosa es un reconocido escritor guatemalteco y tiene una forma de escribir tan sensual.
Lo sentida que me resultó su lectura. Otra vez, porque ya hizo esto conmigo antes.
Me pasó lo mismo que en esa parte del libro que dice:

No nos dimos otra cita; era como si hubiera un acuerdo secreto entre nosotros: 
volveríamos a vernos.




Lo releí en una tarde. Son 100 páginas, no me crean superpoderosa.

Un escritor que se siente fracasado atiende una librería que puso con socios que sienten más o menos lo mismo.
La atiende algunos días y otros los usa para hacer que escribe.
Hasta que llega "llamame Ana" al lugar y lo revoluciona absolutamente.
La señorita, con acento argentino o uruguayo que tal vez sea hondureña o quien sabe de donde, roba libros.
Y él se enamora profundamente.

Hay muchas cosas interesantes en la novela, el amor, todo lo que rodea al amor, todos los quilombos que trae el amor, todo lo sutil y maravilloso que muestra de cada uno. Y toda la sorpresa.
La inseguridad que trae el amor, Rey Rosa describe exactamente lo que sentimos enamorados.
Ese cambio repentino de ánimo, de estado. Esas conversaciones internas que mantenemos en nombre del amor de turno.
Hay un tema con la libertad y la forma de vivir, de Ana y el señor grande que la acompaña. (no quiero spoilear)
El engaño en todas sus formas, todas. Bueno, ella roba, el señor grande también, él se autoengaña todo el tiempo...y los demás personajes. Basta!
No falta la cita de libros, de escritores. La novela gira en torno a ellos.
Un tono de misterio que mantiene desde el principio al final pero que no es protagonista. Entiendo que nada se sabe, pero no se si quiero saber o si eso es importante para mí.
El suceso que desencadena el final surge naturalmente, como lectora no esperaba otra cosa más que lo que pasó.
Y no se si esta bueno o malo, en esta historia cerró.
Tiene la manera de decir justa, no sobran palabras. Es una prosa concisa, exacta.

Soñaba despierto más que dormido. Imaginaba una y otra vez escenas en las que nos encontrábamos. Le hablaba con claridad. Aunque sabía (pero no, no lo sabía) que robar para ella no era un síntoma sino una razón de ser.

La razón de ser de Ana, como la de cada uno, si es bien distinta al otro...te atrapa.
Esta bueno.
Si lo consiguen genial y sino se comunican con *1312danapresta.
Eme, es un chiste.



lunes

...

Cuánto caos,
es sólo mi incendio tocando tus hielos.

Ya pasará.


Paola Soto.


miércoles

Hay algo en el aire.

Nada más eléctrico para dos cuerpos que se buscan que un acercamiento lento, un contacto breve, un roce de miradas, el dedo arrastrándose por el brazo, ese perfume despiadado que intoxica. ¿Qué hace más cortocircuito sanguíneo que una mirada profunda -que atraviesa paredes-, que una palabra susurrada al oído en un pasillo a media luz?


domingo

Memoria de lo posible. Angie Pagnotta

Cuando conocí a Angie, en el ciclo de lectura De amor, locura y muerte, después del clásico saludo inicial fui testigo del momento en el que hizo real, palpable, una decisión tomada.
Frente a mí, una desconocida. Y fue tan fuerte como sonó, como deseo que no se pudo contener. Me dio una alegría enorme y ni siquiera sabia por qué.
A veces no es necesario saber para sentirse cómplice.




Memoria de lo posible es un libro de cuentos que me hizo sentir lo mismo.
Si bien como narradora toma distancia de los personajes, sutilmente los mantiene cerca. Con una forma de contar tan movilizante que es "imposible" no sentir empatía con esta gente que habita un libro tan bello.
Explotan los once cuentos, como su deseo de decir en voz alta aquella noche en Esfera, con vino y empanadas de por medio. 
Explotan de dudas, de rencores, de fracasos. También de aguante y de recuerdos. De añoranza.
Todos los estados del amor, todos por los que pasamos tantas veces. Incluso al mismo tiempo.
Ese amor que es puro blabla, un invento, ese que queremos que sea pero no es.
Relato 6 es un maravilloso cuento de traspaso, de amor a rencor. Todo eso que nos pasa cuando algo no va, no encaja aunque hagamos presión y después, la bronca. Tan impulsivo.
Mareo es de lo mas dulce que leí últimamente: "Supongo que esa vibración de los dos es tan necesaria que en cierta medida se marca un tiempo, una escala, una pulsión que late constante".
Atravesar el puente habla de arriesgarse, de dejarse llevar por ese cosquilleo que sucede cuando las miradas se cruzan con otro a pesar de no saber quien es. Y te voltea de fantasía, te la jugas. Porque no hay otra forma de vivir a mi entender.
Memoria de lo posible habla de imposibles también, de lo que nos gustaría ser y tener. De sueños, de búsquedas:
"¿Y cuántas veces te busqué a la orilla del cielo?"
Cuántas veces soñamos despiertos mirando al cielo?
Miles por segundo, al menos yo. Ya saben que sueño mucho despierta.
Cuántas veces confundimos amor con sexo o sexo con amor. 
Cuántos sexos no fueron por el concepto de amor. Cuántos amores no funcionaron por sexo...cuántas preguntas Dana.

Es un libro que te hace sonreír en muchos párrafos, crudo de a ratos, partiendo de una realidad inobjetable y es que nadie puede dejar de hacerse preguntas sobre el amor. Y muchas veces las respuestas son pura contradicción. 
Un libro de leer fluído, rápido. De relectura necesaria. De mesita de luz para cuando quieras soñar lindo.
Encontrar la comunión con lo que somos y lo que reflejamos al mundo es como Angie define escribir.
Para mi lo logró.

Dejé mi corazón en Refugio en el mar.



Domingo


“Tu cuerpo no es un templo, es un parque de diversiones, disfruta el viaje.”
Anthony Bourdain

Egon Schiele




jueves

Incierto.

Sentados en bolas sobre un colchón forrado con lona, sudados.
Inmóviles pero agitados mirando medio de costado la pintura bizarra que colgaba de la pared de la habitación deluxe. 
Tentados de repente por el mal gusto del lugar que ni miraron antes.
Antes de entrar al peor hotel alojamiento de la zona y después de hablar sobre lo que venía para uno y otro. 
Ese futuro que aseguraba que él iba a tener un hijo y ella no.




viernes

Yo

Soy una mujer de otro mundo en este mundo que la contiene.
No quiero mas que lo que llega a mí.
No me castigues por no avalar conceptos antiguos.
Ni me obligues a poner un tiempo.
Suelo decidir cuándo y cómo por lo que siento.
Soy una mujer que ama las sonrisas,
que es atolondrada y dispersa.
Que tiene amor a montones.
No me hagas prisionera de costumbres ajenas.
No quieras que cambie.
Soy libre de nacimiento, de crianza y autogestión.
No me quieras encerrar entre prejuicios.
Es simple para mí, lo que llegue a mi vida va a ser
siempre perfecto.
Todo está bien.
No me endoses tus dudas.



Soy del tipo de mujer que si quiero la luna me la bajo yo solita. Frida Kahlo.
#111 años.


Vino

La vida es demasiado corta para tomar malos vinos. 

Viernes a la noche y me abrí una botella de vino. Malbec, Reserva 2015.
Porque me lo merezco, así nomas.




Me acordé una vez, 1991, que estábamos esperando a la tercera mosquetera con mi amiga Heidi para ir a Paladium, en el departamento de techos altos y marcos rojos.
Mientras hablábamos de vayaunoasaberquieneraeldeturno nos bajamos un tubo de New Age. 

La última noche que tomé New Age fue cuando discutí con mi ex, le escribí una carta de 3 hojas y dormí con un pie apoyado en el piso y un balde al lado. Era el 2000, la nueva era. Vaya.

Nada.
Me cansé de estudiar.

jueves

Papelitos arriba.

"Bueno, me cansaron, saquen una hoja. Evaluación escrita."
Entre quejas, reclamos, puteadas a los que hicieron quilombo, enojos, mi voz que encontró el momento justo en el que todos se callaron para decir:
Yo voy a entregar en blanco, no es justo. Vos?
"Dana, tenes 5 amonestaciones."
Por qué?? Qué hice??
"Por subversiva."

Si eso hubiese pasado hoy me levantaba, iba a dirección y acusaba a la profesora de Lengua y Literatura de todo.
Pero pasó en los noventa y lo único que nos importaba era el mundial, ver los partidos a través de la ventana que daba al televisor del living de unos vecinos copados del edificio lindero.

Solo le dije que necesitaba que me explique el concepto de subversión.
"Incitar a tus compañeros a entregar en blanco."
Maldito silencio que se hizo justo cuando me puse a hablar.
Inútil fue explicarle que era mi decisión y que no me interesaba romper con el orden moral de la sala.

Estos días tan mundialistas y yo metí Griego Clásico I.
Mi profe estaría super orgullosa de mí en este acto revolucionario que inicié tan mayor, no cierto?


1990

Prince.

60 años cumpliría.

La de chapadas que hubo con esta canción.
Reservados atestados.
Cuántas primeras veces? (la mía fue con Hotel California...dato que le importa a nadie)

Desde mi humilde opinión, luego de Bowie porque fan total, un artista increíble.





Abracemos.




martes

Arte Correo.

La cantidad de años que hace que no me llega una carta por correo.
Y la primera vez que me llega una carta de arte correo.
Me invade una emoción tan linda!
Nada me gusta más que recibir cartas que no venzan, que no avisen de corte por falta de pago, que no tengan los precios de una grande de muzzarella y morrón.
Eme es tu culpa y estoy tan agradecida.






Ahora me toca a mí.
Wiiiii

lunes

Qu Revista Literaria.

Hace años que sigo a Eme, ya ni me acuerdo. Ella tampoco.
Me gusta mucho su blog, su forma de escribir. Sus cortitos son perfectos porque dicen un millón de cosas en pocas palabras, te hace sentir protagonista. Seguí sin dormir que tus lectores lo disfrutamos mucho!!
Eme tiene una sonrisa linda, lo supe hace dos días cuando la conocí personalmente. Y un abrazo cálido (hiciste muy bien en no darle uno al payaso marketinero).
Y a través de ella conocí a Qu, de la que forma parte claro. 
Me contó el esfuerzo de todos los que la hacen y la pasión que ponen.
Tiene tanto contenido que me alcanza para varios termos de mate.





Año 7 N°22 
Wow...me perdí algunos números pero justo me encuentro con el 22. El loco, para los cabuleros.
Coincidencia también que me encontré con esta bellísima revista en el ciclo de lectura De locura, amor y muerte.
Todo cierra.
Amarillo es el tema dedicado a la tapa, que junto a Rojo y Azul son los colores primarios que eligieron para las tres ediciones del año.
Muchas personas trabajan detrás de Qu, que es de distribución gratuita, que tiene una estética muy cuidada y la calidad del papel impecable.
"¿Qué diablos hay acá?" Es el título de su índice. 
Y lo que hay es de todo: cuentos, poesía, entrevistas, opinología. Cazapalabras, una sección que demuestra lo ingeniosos que somos cuando tenemos que escribir las paredes. Ilustraciones divinas, convocatorias, entre otras cosas.
Hoy en el viaje al trabajo la abrí para terminar de leer un cuento y di con Edipo, escrito por Benjamín Diez. Otra coincidencia porque vengo leyendo las tragedias de Sófocles para la Facultad. 
A mí me gustó, me gusta, me gustará cuando la vuelva a leer.
El tamaño es otro hit, gracias, la voy a llevar para todos lados.

Espero que puedan acercarse a alguno de los muchos lugares que la distribuyen. 
O si lo prefieren pueden acceder a la edición online aquí:
Qu Revista
Me despido este lunes de frío hermoso con el epílogo:

Amarillo,
en décima espinela
(ABBAACCDDC)

Filamento en el poniente
tan Van Gogh este color
de cirrosis, de dolor
de Kill Bill y de reviente.
Tanta off shore no es conveniente.
Del otoño sin rutina,
madrugadas, nicotina,
lunares de la bikini,
la pollera que fue mini,
tucumana y argentina.

Por Sabartés
Para Qu Revista.


jueves

Despacito.


El semáforo de la esquina no funcionaba, la avenida estaba cargadisima como todas las mañanas.
Había una chica tratando de cruzar pero no podía, subía y bajaba del cordón cada dos segundos.
Hasta que se cansó y se mandó, le cedieron el paso porque no les quedó otra, mientras ella gritaba: Dejen cruzar! A dónde van tan apurados?? A laburar van tan apurados, boludos. A laburar!!
Me quedé pensando unos minutos, me hice la distraída en el balcón, me estiré y crucé los brazos...
No quería tener apuro.


2018





domingo

Andate Mayo



En épocas de felicidad intermitente.
La frase de A través de tus ojos que auspicia este momento:
Las fórmulas no tienen más sentido.



Retirarse no es abandonar.

pero blogger avisame de los comentarios...dale.

jueves

Anoche soñé que era vos.



Un suspiro entre sueños y un giro inesperado
su vientre descubierto, 
apenas asomaba el monte de Venus a través de la sábana 
rosa,
la noche iluminada por una lámpara de lava
fumaba el sexto cigarrillo,
solo quería irme ahí.




miércoles

Lo que Tinder me dejó. Parte II: Los encuentros.

Parte I pinche aquí.

Debido al pedido desesperado de mi público llega la segunda parte...Eme para vos, tomá!
En el chat de Tinder me encontré con hombres con los que hablé mucho muy, mucho. Con los que hablé poquísimo: Hola, Hola, todo bien? Si, vos? (Eco). Y con los que ni hablé, que entiendo juegan a coleccionar matches, coincidencias Roberto, sí.
Esos me llamaban la atención porque pensaba: mirá con qué pelotudez suben su autoestima al toque. Le gusto, sonrío por dentro, corazón engañado por un rato. Pero lo dejo ahí, no es cuestión.
Esperaba que me hablaran pero también fuí de iniciar la charla porque tenía super claro que quería en ese juego: conocer hombres.
Y vaya que lo hice.
No me voy a agrandar pero un poquito me dejaron creer que es posible volver a gustarle a alguien. Después de tanto, después de mucho.
Porque yo también tenía que subir mi autoestima, claro que sí. Necesitaba reencontrarme con esa mujer que dormía adentro.
De nuevo al juego, no me costó interactuar y acordar citas.
Hubo encuentros que fueron un fiasco pero no por verlos sino por la química. Para mí es tan importante la piel, mirar a los ojos, dejarme llevar por su impronta. 
Tuve conversaciones increíbles por chat pero al segundo de encontrarme cara a cara con esa "charla", se iba la magia.
Muchos ponen fotos de hace años, es muy gracioso ver el paso del tiempo en vivo. Y en ese momento podría haberme ido, dar la vuelta, pegar portazo, seguir de largo, hacerme la boluda pero insisto, quería relacionarme. Y una charla, una cerveza, un café, sushi (un señor me invitó a comer sushi), no implica nada más que eso.
Y debo decir que encontré caballeros que me trataron muy bien aún sabiendo que sería la primera y última cita.
Con algunos ni nos conocimos pero nos seguimos en las redes, buena onda pero no para encontrarnos ni siquiera una vez. 
Un par de historias fueron más allá y no funcionaron pero ya Tinder no tuvo nada que ver. Un hombre y una mujer tratando de relacionarse a partir de una aplicación. Lo que resultó no resultó, es otra historia.

Hace un par de años que me separé, no tanto tiempo que me recompuse. 
Me costó juntar los pedazos de nuevo, convivir con quien soy hoy. Habitarme.
Si bien la prueba de Tinder me sirvió para muchas cosas, tengo que decir que también mostró mi lado oscuro. Ese que aparece cuando te podes escudar detrás de un celular o una computadora. Entendí cuando dicen que somos espejos y que mucho de lo que hice, no me gusta que lo hagan conmigo. 
Vaya forma de redimirse, pensarán.
Es una época rara para conocer gente, no? Sin embargo, cuando menos te lo imaginas, una mirada se cruza en el tren. O un choque en la esquina, un hola distinto en la librería. Un amigo de un amigo que está justo en donde nunca antes fue visto. 
Es solo cuestión de dejar de desesperarnos por "encontrar" a alguien con quien compartir la vida o la noche.
Bauman dijo: "Con nuestro culto a la satisfacción inmediata, muchos de nosotros hemos perdido la capacidad de esperar."
Nadie puede generalizar y decir que estas aplicaciones no sirven, no se puede descalificar algo tan personal, aún cuando tengas miles de conocidos que cuenten las mismas anécdotas. 
Pero depende mucho de lo que estés buscando, de cómo lo buscas. Y de tener la libertad de ser vos mismo. 
Aprender a equivocarse y asumirlo, dejar de creer que no funcionó porque elegimos mal. No, tal vez no fuimos capaces de vivir esa oportunidad que se nos presentó. 
Y eso, aunque nos quieran meter en la cabeza que si, no es un fracaso.




martes

Lo que Tinder me dejó.

"Bajate Tinder!"
"No"
"Dale, bajate Tinder"
"No..."

En sesión con mi psicóloga comenté este temita de las aplicaciones para conocer gente y ella dijo: está claro que en esta época es una opción.
Y me bajé Tinder.

Voy a ser franca.
El comienzo, como todo, es muy divertido. Pifiarle al deslizar el dedo para un lado o para otro genera más adrenalina que cruzar la 9 de Julio.
Las fotos tan increíbles! Mucho baño, mucho. Mucho deporte:
"-En serio manejaste un auto de Formula 1?" "No, es un simulador." 
Mucha foto con familia...ay. La foto con los hijos es un no aunque seas el clon de Joaquin Phoenix.
Las biografías, que difícil es escribir de uno mismo. Me pasó que dejé en blanco y, claro, mil preguntas. Me pasó de poner todo con seriedad y sentirme otra persona. Entonces la hice medio chiste, medio en serio.
Hay de todo (léase tooooodo):
El que te ordena.  "si no sos divertida, no des like."
El que te implora. "dame like, te vas a divertir, por favor...no tuve ni un like."
El que la cancherea. "empresario exitoso, buen padre, dueño."
El espiritual. "busco una mujer que tenga buena energía y me llene de luz."
El que busca una multitasking. "ojala te encuentre y podamos ir juntos a la par, compartamos proyectos, viajemos, vayamos al cine, me escuches y si da para algo mas...jajajajajaaaa."
El que va directo al grano. "casado, solo garching."
Los que siguen al horóscopo son hermosos. "geminiano...quiero conocer mujeres. Escorpio abstenerse."

Una vez que pasas al match, que se gustan...empieza la Odisea.
Cuantos chats al pedo me banqué: 
"Hola, como estas?"
Bien, gracias. Vos?
(todo un día después)
"Bien."
Para qué? En serio...para qué estas en Tinder?

"Hola, todo bien?"
Hola, si. Vos?
"Bien, cuando nos podemos conocer?"
Ehhh
(ni siquiera se de donde sos, aguantá)

Y así.
Cuantos Juan hay en Tinder. 

No sé, hay mucha incoherencia también. Digo, estas ahí para hacerte ver y pones foto del tatuaje de Racing que tenes en el brazo.
Estás ahí para conocer mujeres pero cuando hay una coincidencia (diría Don Roberto)...ni la charla. 
Estás en Tinder para relacionarte y, sin embargo, no pasa nada.
Hay excepciones, sí. Siempre alguien conoce a alguien que conoció a su novio-esposo en Tinder. Y son re felices.

Que se yo. 
Contindeará...



jueves

Hay cosas peores que ser adicta a la lectura.

Siento que me fuí al carajo.
Y ahora no se por dónde empezar. 
Aunque tengo 34 hojas leídas de Ishiguro.
También está el cuento del Taller de Lectura de #LaAquateca que me llegó hoy...


Help me.

lunes

El breve amor. Julio Cortázar

Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,
me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en el espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente
para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiéndose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo.
(¿Por qué, después, 
lo que queda de mi
es sólo anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto 
de liberar las manos?)

34 años pasaron desde que falleció.
Mi amor eterno, no breve, hacia él y su obra.
Cortázar poeta.