lunes

XXII Joan Didion


"La vida cambia rápido. La vida cambia en un instante. Te sientas a cenar, y la vida que conoces se acaba".

Fue lo primero que escribió Joan Didion cuando un infarto se llevó a su marido después de 40 años juntos, y terminó 88 días más tarde El año del pensamiento mágico.
A los dos años pierde a su única hija por una enfermedad. Y de nuevo se volcó al teclado y fue como escribió los relatos del libro Noches Azules, preguntándose: "–¿Y si ya jamás puedo encontrar las palabras que funcionen?"

Escritora de culto, periodista, editora, guionista...esta mujer me cautivó por completo.
Y junto a Stoner tiene la culpa de mi entrada anterior. 




viernes

#13

En séptimo grado de la escuela primaria medía un metro setenta y seis. 
Era la anteúltima de la fila porque -gracias universo por enviarme una compañera más alta- en esa época la mayoría no llegaba al metro setenta.
Tenía un compañero rubio y de ojos claritos que me gustaba mucho pero le llevaba casi una cabeza. Se ve que también le gustaba porque nos buscábamos todo el tiempo. Y nos reíamos de todo. Con la mirada brillosa y los cachetes incendiados.
Éramos del mismo barrio, pero él vivía para el otro lado de casa.
Un mediodía me preguntó si podía acompañarme y le dije que sí.
Llegamos a la esquina en silencio absoluto, en medio de la calle había quedado una montaña de tierra de un arreglo que estaban haciendo. Se subió, me miró y preguntó si podía darme un beso.
Me acerqué despacito, él estiró su cuello y me besó...bueno, apretó sus labios contra los míos. 
Con un poco de torpeza, con mejillas coloradas, con distancia, así pasó mi primer beso.

Me acordé de esta historia porque venía escuchando a Rodrigo (pinche aquí).
Porque si escribir me salva, la música me recompone.

miércoles

El viento que arrasa. Selva Almada

Les conté que tengo una pila enorme de libros para leer? Sí? Bueno.
Sigo comprando libros, sigo buscando libros, recibo libros de regalo, me siguen prestando libros.
Este es el caso de El viento que arrasa de Almada, me lo prestó mi jefa.
Resulta que ella va a talleres de lectura, me encanta, y cuando viene con alguna "tarea" nueva (libros que le mandan a leer) me comenta cual le tocó y eso. "Lo conoces?" "Está bueno?"
Cuando terminó este libro me dijo: Tomá, está tan bien contado.
Y así fue que llegó a mis manos.
Quería conocer a esta escritora hace tiempo.
En su primera novela es mágico lo que hace con una historia mínima.
Se trata de un reverendo y su hija de viaje por Chaco, en situaciones de conflicto, tormentas, recuerdos, abandonos, que terminan en el taller mecánico del gringo Brauer y su ayudante Tapioca, cuando su auto se descompone en medio de la ruta. La forma original que tiene de narrar, es como si estuvieras en medio de una película. 
Lo asombroso, más allá del poder narrativo de Almada es que se pueda hablar durante un tiempo largo sobre esta historia una vez leída. Es tan preciosa, admite tantas lecturas, debe ser eso.
Todo transcurre en un día, en medio del campo, con rutas vacías, tierra rajada hasta que llega la tormenta, justamente un capítulo corto relata lo que le pasa al perro cuando presiente la lluvia. Impecable.
Los personajes tienen muchos matices, el reverendo evangelista totalmente inestable, su hija que lo admira y lo odia al mismo tiempo, un gringo rústico y un joven tan puro e inocente, que será el objetivo del religioso como en las Misiones. El paisaje rural tan minimalista y así y todo se muestran más detalles de los que se cuentan. 
Porque hace trabajar tu imaginación. Es lo que hace esta historia.
Y eso gente, hoy en día, es bien preciado.





jueves

#12

A los 17 años me la re creía. Salía con uno de chicos mas lindos de 5to., un super canchero que fumaba Parisiennes. Con esa sonrisa hermosa y la voz gruesa con la que me decía "mi negrita", vivía embobada.
Yo tenía fama de loquita en el colegio, no se, me dejé estar con lo que decían atrás mio, que había estado con tantos, que había quedado embarazada de muchos...cosas increíbles que me hacían reír. Justo a mi que no me importaba nada de nada.
El, a pesar de saber sobre los rumores, nunca me dijo una palabra. Pero pensaba que su novia, porque era la novia formal, tenía experiencia. 
La primer noche que pasamos juntos fue en su casa de Constitución, una casa antigua de sueños. Estábamos solos, todo oscuro. Nos desvestimos y jugué a saber como hacerlo. Ni idea por qué, tal vez por vergüenza, tal vez por haberme creído los dichos yo también. Tal vez porque supuse que se iba a enojar, a desilusionar, a...que boba fuí.
El no se había percatado, meses después cuando se lo confesé quedó en shock. "En serio? Como no me di cuenta? Por qué no me dijiste que era el primero tonta?" 
Hace unos días me lo crucé en el Barrio Chino, íbamos apurados ambos, nos miramos dos segundos y nada mas. 
De repente me acordé la música de aquella noche, la banda de sonido de mi primera vez. 

"There she stood in the doorway;
I heard the mission bell and I was thinking to myself,
'This could be Heaven or this could be Hell
Then she lit up a candle and she showed me the way
There were voices down the corridor,
I thought I heard them say... "