miércoles

Mudanza #13

Cuando te mudas tantas veces pasan cosas increíbles.
En una noche embalas un departamento de tres ambientes.
En una mañana cargas y descargas un flete.
Durante ese día dejas listo el nuevo departamento.
La facilidad con la que armas y desarmas cajas es asombrosa.
Descubrir los ruidos nuevos, los olores, los colores es hermoso.
Pero por sobre todo, cuando te mudas tantas veces te das cuenta que ya no importa dónde, el hogar sos vos.
Te muevas de un lugar a otro.







martes

IV

Caminaba descalza por el asfalto hirviendo una mañana calurosa. Aunque para ella era aún la noche anterior, cuando le rompieron el corazón.


domingo

Y vos, quién sos?

En el fondo del baúl antiguo que había pasado por cada descendiente de los bisabuelos tanos hasta llegar a Daiana, había polvo y una carta.
La curiosidad mató al gato pero antes leyó:

Querida Silvina:
¿Cuánto dolor tenes que tener para herir a cualquiera que te mire fijo mas de dos segundos, no?
¿Cuánto te tuvieron que lastimar para que destiles veneno a todos lados, incluso hacia aquellos que te aman? Y son tan pocos.
Nada es casualidad, Silvina.
Tu enfermedad no lo fue, tu reincidencia tampoco. Nunca debiste escupir al techo, querida.
Quiero creer que en tu próxima reencarnación vivirás mejor, rodeada de amor.
Una señora mayor, enferma, en la soledad más absoluta no merece reencarnar en una serpiente por ejemplo. No te deseo la serpiente, no se, no te deseo nada en realidad.
Evolucioná, se mejor y dejá de joder.
Con cariño,
Yo. Sí, yo.

Daiana nunca había oído en las reuniones familiares sobre Silvina, mucho menos podría identificar a Yo, pensó en preguntarle a alguno de los vivos pero se arrepintió.
Rompió la carta en diez pedazos y vendió el baúl por Mercado Libre.

martes

La pieza del fondo. Eugenia Almeida

Les conté del vendedor de libros usados que para en la esquina del Museo Histórico Sarmiento, no? Pinche aquí.
Durante las vacaciones de invierno con mi hijo pasamos por esa esquina, el vendedor no era el mismo. Era un señor mas joven que leía parado.
Los libros que tenia tampoco eran geniales como los que vende o vendía el anterior. Pero entre tantos de autoayuda y comida, estaba La pieza del fondo.
(volvé señor anterior que te quería comprar algunos de Auster!)



Me gustó mucho este libro.
Quiero decir que los personajes son tan sencillos y tan ricos. 
Que la historia es cotidiana, circular, doméstica.
Una lectura muy ágil y directa. 
El "personaje" principal es un viejo que no habla, entienden. Hizo maravillas al describir, me hizo sentir hasta el olor a viejo, los sentimientos, la forma de mirar, de caminar, de un personaje que no habla.
Todo se despierta alrededor de este antipersonaje. Todos empiezan a moverse.
Todos con alguna historia de pérdida, de carencia. Incluso con dramas y dramones y el detalle que me encantó es que al personaje que yo considero mas firme, le falta una pierna. 

Lectura rápida, interesante construcción de los personajes, muy simples. Una historia sencilla. Y la capacidad de esta escritora que recién conozco pero que voy a repetir. Escribió una primer novela, El colectivo, que fue muy premiada.

Y ahora Dana?
cambio total de rumbo


domingo

Domingo.

Puede ser mas sencillo.
Todo.
sonreirse, saludarse, desearse, mirarse, tocarse, besarse.
Puede ser mas simple.
Todo.
perdonarse, dejarse, olvidarse, irse.
Puede ser mas sano.
Todo.
no mentir, no engañar, no molestar.
Todo.

A veces puede ser necesario que el otro participe, a veces no.
En todo.


viernes

III

Dejá que me siente en el sofá, me haga un bollito, apoye la cabeza en tu hombro y bese tu cuello.
Dejame sentir el perfume que no tiene marca, el calor que no tiene cargo fijo.
Haceme mimos en el brazo con la punta de los dedos, abrazame.
Apretame fuerte contra tu cuerpo para que esté segura.
Sacá, por favor, la ansiedad que me quede encima con un beso que abarque cada milímetro de mi boca, desde la comisura hacia el centro.
Que no me quede aire.
Que no me falten ganas.
Que sea lo que sea.
Que sueñe con vos.
Que quiera y te quiera.
Dale, dejá.


lunes

#11

Estaba en una fiesta y un chico que se dedicaba a competir con veleros me invitó a salir.
"Te paso a buscar a las 10, vamos a comer y después no se, vemos." "Sí, dale."
Lo esperaba en el balcón, recuerden que mi casa no tenía timbre, llegó en un Citroen 3cv, una ranita! Color gris o celeste pastel o era amarillo patito?
Fuimos a comer a un lugar super caro de la Av. Libertador, hablamos mucho. No era mi estilo, era bueno, trabajador y educado. Tenía pelo corto y hacía deporte, pero la pasamos bien igual.
Donde vamos? Preguntó. 
Ay no se, me queres dejar en Paladium? No, no le dije no...tan mala onda no.
"No se, sorprendeme." Hoy pienso que es una palabra tremenda para una primera cita.
Subimos al auto y agarramos para el Abasto, cuando no era shopping, cuando no había tantas luces, ni torres frías y Coto tenía una carnicería nomas.
Cuando existía Babilonia.
Babilonia era originalmente un depósito de bananas y lo transformaron en una sala donde hacían obras de teatro, se escuchaba poesía, veías muestras. De noche, era llamado el Bronx porteño, ocurrían los mas maravillosos recitales.
Como el que me llevó a ver este muchacho que el rock and roll lo llevaba por dentro claramente.
Estacionó la ranita en la calle, fue a buscar dos vasos de plástico llenos de vino caliente, dio unos golpecitos en el capot para que me siente y disfrutamos en silencio de Divididos, cuando recién empezaban a tocar. 
Eramos menos de 100 personas sobre la calle Guardia Vieja.
Difícil superar esa noche. No lo vi mas.


Me devuelven a esa época?



viernes

Nadando - Otros animales. Jorge Curinao.

Hace mucho tiempo atrás leía poesía. No se cuando fue que dejé de hacerlo, ni por qué.
Me acuerdo de Alfonsina y de Julia Prilutzky Farny, me acuerdo especialmente de ella porque una vez escribí una carta de amor con pedacitos de sus poemas. Todo un laburo de bricolaje escrito. Y quedó tan lindo que nunca nadie notó la cinta adhesiva. 

Cuando empecé a leer el blog de Jorge Curinao me encantaron sus entradas cortitas. 
Como no tiene para dejar comentarios y en ocasión de unas fotos que publicó (saca hermosas fotos además) le escribí un mail. En una de sus respuestas me preguntó si podía enviar sus libros para que los lea, no sabía si era sueño o realidad. Pensé: en esta época alguien que no conozco quiere mandarme sus "hijos" por correo. Genial! 
Existe aún gente que confía en la gente.
Llegaron muy rápido, la belleza de recibir un paquetito por correo y ver escrito a mano mi nombre en un sobre marrón.
Felicidad.

Las palabras de Jorge son precisas, son feroces, son justas y necesarias. Dice en tan poco, en un par de versos, millones de cosas.
Te deja pensando, te sacude o te duele pero nunca dejas de ver una luz, una esperanza. 
Son breves sus textos, contundentes. No hay forma de quedarte indiferente a su poesía, te dispara mil y una preguntas. Te llena de planteos pero con ese toque de ternura que tiene la composición poética. 
Como dice en uno de los prólogos "Es belleza y oscuridad. Ternura y desasosiego." Eso.

Algún día 
de tanto insistir
saldrán peces de colores.

Personalmente me encanta el ejercicio de ser breve. Estoy en eso y el trabajo de Jorge llegó justo a tiempo. Y me hizo trabajar a mí.
Fue genial leerte, sin ninguna duda.

Los dos libros me gustaron, Otros animales tiene poemas mas largos que Nadando, y es mas vertiginoso, un poco mas crudo. Sin cotillón.

El horror del silencio bajo un cielo acostumbrado a ser cierto.
Nadie recuerda lo que vendrá. Nadie recuerda lo que no vendrá: visiones pasivas convertidas en lágrimas. Soy la visión del absurdo, del hueso en la noche.

A Nadando lo pongo en mi mesita de luz. Es un libro para abrir en cualquier hoja y leer antes de dormir. 

Mi soledad
no es de este mundo.
A mi soledad
le faltan puntos suspensivos.

Algunos que me conocen del blog anterior saben lo que me gustan los puntos suspensivos.
Muchas gracias, Jorge.

Lean poesía, dicen que es la única verdad.