viernes

#5

Una de las materias que cursé en la secundaria fue mecanografía, el primer día me obligaron a hacer un babero de cartón que debía colgarme al cuello tapando la máquina de escribir para memorizar el teclado y no mirarlo para nada.
En casa tenía una Maritsa 11 portátil con la que me hacía la escritora.
Una vez mientras practicaba con el babero puesto, escuchando a The Doors a un volumen altísimo, el ventanal del balcón se abrió de par en par y desde el otro lado -en el palier-, un anciano enojado levantó su sombrero y se despidió.
Ese fue mi primer encuentro cercano con fantasmas.
Hoy te escribo sin mirar el teclado.



1986




7 comentarios:

  1. Hermosas las Martisas 11. ¿Aún la tenés?

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    1. Sí. Me sigo haciendo la escritora. Me encanta!

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    2. Si! La cantidad de cartas que escribí en esa máquina...parece que hablara de la prehistoria.
      :)

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  2. Por mucho tiempo usé una Olivetti Lettera 22 que era de mi viejo.
    Muchas gracias por el hermoso mensaje que me dejaste en el blog.
    Besos, Dana.

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    1. Son tan lindas las máquinas y mas si tienen su historia.
      De nada Mirella, acá estoy. Lo que necesites.
      Beso!

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  3. Querida Dana,

    No cursé la materia, pero escribí varias monografías con la Olivetti de mi papá, que quisiera tener hoy día pero unos tipos se metieron en mi casa durante un viaje de vacaciones y a la vuelta descubrimos la pérdida de muchas cosas, entre ellas esta máquina.

    La máquina volvió a mí en la forma de una Smith-Cororna que me regaló mi esposo, comprada (y amorosamente transportada) en uno de sus viajes. Nada más rico que ese sonido (y si no, mira el poema de Bukowski "cool black air" si hablas inglés, no he encontrado la versión en español).

    Nuestros fantasmas son siempre más importantes de lo que queremos pensar.

    Besitos!

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