viernes

#3

Empecé a ir a bailar a la matiné de Dimensión, los domingos a las 7 de la tarde. Me hice un gran grupo de amigos, todos varones. Uno de ellos vivía a diez cuadras de mi casa, se llamaba Carlos y era rubio. 
Cada vez que pasaba por la cuadra, como mi edificio no tenía portero eléctrico, me lanzaba piedritas a la ventana, de un tercer piso. Entonces, cuando me asomaba él agitaba la mano como loco. Nos reíamos. Nunca nos besamos.


1987



10 comentarios:

  1. Qué lindos recuerdos, momentos del pasado que nos tiran piedritas en la ventana para que les dejemos el camino abierto.
    Besos, Dana.

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    1. Estoy haciendo estos cortitos porque es tan bueno recordar! No te parece?
      Besos!

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  2. No todas las relaciones tienen que terminar entre las sábanas, eso pienso yo. Muy buen relato, y lo bueno si breve blabla, ya sabes ;)

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    1. Por supuesto que no! Coincidimos.
      Muchas gracias! Me llevo mal con lo extenso.
      ;)

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  3. Más tierna la imagen! Mira, que podría estar en una película italiana :)

    Un beso, poetisa!

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    1. No, poetisa? Me queda grande Taty querida!! Pero gracias, me hiciste sonreir!
      Estoy muy de imágenes, muy de relatos cortitos.
      Podría estar ambientada en un pueblito italiano, aunque transcurrió en pleno centro de Buenos Aires. Jaja.
      Un beso linda!

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