viernes

#3

Empecé a ir a bailar a la matiné de Dimensión, los domingos a las 7 de la tarde. Me hice un gran grupo de amigos, todos varones. Uno de ellos vivía a diez cuadras de mi casa, se llamaba Carlos y era rubio. 
Cada vez que pasaba por la cuadra, como mi edificio no tenía portero eléctrico, me lanzaba piedritas a la ventana, de un tercer piso. Entonces, cuando me asomaba él agitaba la mano como loco. Nos reíamos. Nunca nos besamos.


1987



jueves

#2

Pasé todo un verano en San Bernardo trabajando en un bar al que iba muy poca gente. De tan aburrida aprendí a usar rollers. 
Patinaba por la avenida principal con un vestido largo verde fluorescente. Estaba a punto de embarazarme por primera vez.


1995



miércoles

#1

Una noche estaba en Paladium dando vueltas alrededor de la barra y me crucé de frente con el Bahiano, que en esa época era el cantante de Los Pericos.
Sonreí y le pedí un beso, le dije que no me iba a lavar la cara nunca mas.


1990


Hoy

No puedo ser otra cosa que lo que ves hoy.
No puedo darte más de lo que tengo en este momento.
Aprendí a gustar del presente.
No más expectativas.
Ni futuros programados.
Ni promesas.
Acepté que el modo no es en espera constante
con ansiedad
con incertidumbre
con malestar.
Acepté.
Quiero jugar
quiero sentir.
Las cosas se darán en el momento justo
el lugar indicado y
las circunstancias correctas.
Ya veremos.

viernes

Dame fuego.

Hay algo mas eléctrico para dos cuerpos que se buscan que un acercamiento lento, un contacto breve, un roce de miradas, el dedo arrastrándose por el brazo, ese perfume despiadado que intoxica? Qué hace mas cortocircuito sanguíneo que una mirada profunda -que atraviesa paredes-, que una palabra susurrada al oído en un pasillo a media luz?
Así me está dejando el japonés.
Murakami me sorprendió, es la primera vez que percibo erotismo en sus cuentos. Tal vez en los libros anteriores lo haya pasado de largo, vaya a saber. Van tres historias que leo de El elefante desaparece donde noto que usa cierta fuerza sexual. Real, directa y sensual. Aún me faltan un par de cuentos mas pero qué calor Murakami!!
Me sorprendo gratamente cuando leo algo que me saca de lo que imagino voy a encontrar en ese libro.
Leí Las piadosas de Andahazi sabiendo que me esperaba, había leído El anatomista claro, que me gustó mas. No viene al caso pero tremendo quilombo se armó por este titulo, hoy en día es una pavada al lado de lo que se ve y lo que se lee. En fin.
Volvamos, cuando te están contando de un señor cualquiera que de pronto escribe una carta por su trabajo y termina proponiendo sexo con descripción precisa...Oh sí! Sorpresa!
Cuando termine el libro vemos si valió la pena.
Mientras tanto vamos a calentarnos mas que viene el fin de semana, aprovechemos que bajó la térmica en Buenos Aires.
Au revoir.