lunes

Qué tren?


El andén estaba lleno de gente porque es un clásico que haya demora hacia Retiro a las nueve de la mañana desde zona norte y la gente se acumule hasta el borde.
Y claro que cuando el tren llegó venía hasta las manos, por no decir hasta las pelotas porque no corresponde.
Al lado mío había un joven, un poco mas joven que yo, que no era lindo pero lo llevaba de bien...
Cuando la puerta se abrió  nos dimos cuenta que ibamos a tener que hacer un poquito de presión para entrar y yo dudé.
El me miró fijo y preguntó: "Podes?"
"Si, gracias."

Boluda! -me gritó una amiga desde el otro lado del teléfono- Qué te costaba no poder?.


7 comentarios:

  1. Jajajaja... esta es la autosuficiencia que nos ganamos... o la timidez, que en el fondo siempre queda y aparece.
    Besos, Dana.

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    1. Jajaa "yo puedo" como un mantra...y así estamos.
      Da para otra entrada la autosuficiencia!!
      Beso, Mirella.

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  2. Jaja y bueno! a veces las cosas nos toman desprevenidas...

    Me alegra que hayas vuelto, me sorprendí cuando te busqué en el otro blog y decía que había sido eliminado.

    Un beso y gracias por pasar!

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    1. Tal cual, se ve que estaba en otra...jaja,
      Gracias, sí, necesitaba desaparecer un tiempo.
      De nada, siempre paso! Por suerte mantuve todos mis blogs preferidos.
      Beso!

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    2. Me acabo de dar cuenta, tengo que cambiar la dirección del tuyo.
      Beso!

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  3. Esos breves encuentros urbanos siempre han sido mi parte favorita de vivir en la ciudad :)

    Abrazos!

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    1. A mi me dan mucha intriga.
      Empiezo escribir historias en mi cabeza. Y de repente estoy a full con la teoría de los cinco grados de separación...
      Abrazos!!

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