lunes

Stoner. John Williams

Cuando me preguntan: "qué querés que te regale para...tu cumpleaños, el día de la madre, Navidad", digo siempre lo mismo: LIBROS. Jazmines o fresias depende de la estación. Pero LIBROS siempre.
Este año mi hijo -con su papá de cómplice-, me regaló Stoner, una novela de John Williams.
Con una dedicatoria tan formal que da escalofríos de amor, mi pequeño caballero. Sin querer cae tan justa a esta novela.



Hace años que no leía un libro que me conmoviera tanto. Es uno de los mas lindos que tuve entre mis manos, sin lugar a dudas.
La historia (la pueden buscar en internet pero les hago un pequeño resúmen) de un joven granjero cuyos padres deciden mandar a la Universidad para que estudie agronomía y los ayude con el campo, y termina cambiando de carrera porque se apasiona con la literatura. 
La emoción en la historia es increíble por lo que logra el poder descriptivo de Williams, porque el personaje en sí es abrumador. 
Lo que transmite de Stoner es "sigue adelante" dentro de una vida monótona y rutinaria, llena de complicaciones, decepciones e infortunios. El autor en ningún momento te hace sentir agobiado por lo que vive este profesor, ni por cómo se maneja.
Esta novela se desarrolla a finales del Siglo XIX, Stoner es un hombre amargado, que se cuestiona si vale la pena vivir o no pero que no modifica para nada su destino. Que tiene un matrimonio infeliz, que cumple con sus rutinas seriamente, es callado y su existencia está cargada de sucesos desafortunados.
Esa es la fascinación que puede generar la simple historia de un profesor de literatura, no ofrecer resistencia. Para Stoner la vida sucede y ya.
Sin embargo la pasión está en pequeños actos, en algunos pasajes, en nuestra propia lectura.  

"El amor por la literatura, por el lenguaje, por el misterio de la mente y el corazón manifestándose en combinaciones minuciosas, extrañas e inesperadas de letras y palabras, en letra de molde negra y fría...comenzó a desplegar el amor que había escondido como si fuera ilícito y peligroso, al principio con timidez, luego con audacia, y al fin con orgullo."

Todo le costó mucho a Stoner, le costó el campo, la Universidad, agronomía, sus padres, literatura, sus compañeros. Le fue difícil su matrimonio, su hija, la relación con sus alumnos. Su motivación, el engaño. Renunciar al amor de una profesora joven que lo llenaba de vida por las apariencias, por los comentarios, por la reputación. Renunciar como si dejara un libro en el estante sabiendo que no lo tocaría nunca más. 
Y no dudó ni un instante en hacerlo, tal vez esto sea lo más asfixiante.

"Vivían en un mundo de penumbra al que llevaban lo mejor de sí mismos, de modo que al cabo de un tiempo el mundo exterior, donde la gente caminaba y hablaba, donde había cambio y movimiento continuos, les pareció falso e irreal. Sus vidas estaban nítidamente divididas entre esos dos mundos, y les pareció natural vivir así."

El proceso de Stoner era interno, está más que claro en el final. Recién en las últimas hojas se siente por fin la liberación de este personaje.

Me impactó tanto este libro, será que en esta época me cuestiono el sentido de todo lo que hago? 
Lo leería mil veces, de hecho ahora mismo me dieron ganas pero encontré en la biblioteca un Murakami sin abrir y además casi es 13, llegan más libros para mi.



viernes

#15


En la foto tenía 13 y atosigaba a mi Maritsa 11
Los marcos rojos de las ventanas, el tablero de trabajo de mamá.
Mis patas largas y el rayón en la biblioteca actual que no se cómo disimular.
La semana próxima voy a publicar una historia que tal vez alguno ya leyó, es la historia de Eva. La escribí hace unos años cuando tenía Cuaderno Azul como blog.
Me dieron ganas de recuperarla.

Fin de semana largo por aquí, lo necesito tanto!
Besos.



jueves

#14

Una tarde de verano estaba tirada en el enorme sillón rojo de la casa blanca en la calle Conde. En musculosa y ropa interior, con la cabeza apoyada en tus piernas mientras me acariciabas el pelo y nos envolvía el aroma a jazmín del aire que la brisa entraba por la ventana.


1991




lunes

XXII Joan Didion


"La vida cambia rápido. La vida cambia en un instante. Te sientas a cenar, y la vida que conoces se acaba".

Fue lo primero que escribió Joan Didion cuando un infarto se llevó a su marido después de 40 años juntos, y terminó 88 días más tarde El año del pensamiento mágico.
A los dos años pierde a su única hija por una enfermedad. Y de nuevo se volcó al teclado y fue como escribió los relatos del libro Noches Azules, preguntándose: "–¿Y si ya jamás puedo encontrar las palabras que funcionen?"

Escritora de culto, periodista, editora, guionista...esta mujer me cautivó por completo.
Y junto a Stoner tiene la culpa de mi entrada anterior. 




viernes

#13

En séptimo grado de la escuela primaria medía un metro setenta y seis. 
Era la anteúltima de la fila porque -gracias universo por enviarme una compañera más alta- en esa época la mayoría no llegaba al metro setenta.
Tenía un compañero rubio y de ojos claritos que me gustaba mucho pero le llevaba casi una cabeza. Se ve que también le gustaba porque nos buscábamos todo el tiempo. Y nos reíamos de todo. Con la mirada brillosa y los cachetes incendiados.
Éramos del mismo barrio, pero él vivía para el otro lado de casa.
Un mediodía me preguntó si podía acompañarme y le dije que sí.
Llegamos a la esquina en silencio absoluto, en medio de la calle había quedado una montaña de tierra de un arreglo que estaban haciendo. Se subió, me miró y preguntó si podía darme un beso.
Me acerqué despacito, él estiró su cuello y me besó...bueno, apretó sus labios contra los míos. 
Con un poco de torpeza, con mejillas coloradas, con distancia, así pasó mi primer beso.

Me acordé de esta historia porque venía escuchando a Rodrigo (pinche aquí).
Porque si escribir me salva, la música me recompone.

miércoles

El viento que arrasa. Selva Almada

Les conté que tengo una pila enorme de libros para leer? Sí? Bueno.
Sigo comprando libros, sigo buscando libros, recibo libros de regalo, me siguen prestando libros.
Este es el caso de El viento que arrasa de Almada, me lo prestó mi jefa.
Resulta que ella va a talleres de lectura, me encanta, y cuando viene con alguna "tarea" nueva (libros que le mandan a leer) me comenta cual le tocó y eso. "Lo conoces?" "Está bueno?"
Cuando terminó este libro me dijo: Tomá, está tan bien contado.
Y así fue que llegó a mis manos.
Quería conocer a esta escritora hace tiempo.
En su primera novela es mágico lo que hace con una historia mínima.
Se trata de un reverendo y su hija de viaje por Chaco, en situaciones de conflicto, tormentas, recuerdos, abandonos, que terminan en el taller mecánico del gringo Brauer y su ayudante Tapioca, cuando su auto se descompone en medio de la ruta. La forma original que tiene de narrar, es como si estuvieras en medio de una película. 
Lo asombroso, más allá del poder narrativo de Almada es que se pueda hablar durante un tiempo largo sobre esta historia una vez leída. Es tan preciosa, admite tantas lecturas, debe ser eso.
Todo transcurre en un día, en medio del campo, con rutas vacías, tierra rajada hasta que llega la tormenta, justamente un capítulo corto relata lo que le pasa al perro cuando presiente la lluvia. Impecable.
Los personajes tienen muchos matices, el reverendo evangelista totalmente inestable, su hija que lo admira y lo odia al mismo tiempo, un gringo rústico y un joven tan puro e inocente, que será el objetivo del religioso como en las Misiones. El paisaje rural tan minimalista y así y todo se muestran más detalles de los que se cuentan. 
Porque hace trabajar tu imaginación. Es lo que hace esta historia.
Y eso gente, hoy en día, es bien preciado.





jueves

#12

A los 17 años me la re creía. Salía con uno de chicos mas lindos de 5to., un super canchero que fumaba Parisiennes. Con esa sonrisa hermosa y la voz gruesa con la que me decía "mi negrita", vivía embobada.
Yo tenía fama de loquita en el colegio, no se, me dejé estar con lo que decían atrás mio, que había estado con tantos, que había quedado embarazada de muchos...cosas increíbles que me hacían reír. Justo a mi que no me importaba nada de nada.
El, a pesar de saber sobre los rumores, nunca me dijo una palabra. Pero pensaba que su novia, porque era la novia formal, tenía experiencia. 
La primer noche que pasamos juntos fue en su casa de Constitución, una casa antigua de sueños. Estábamos solos, todo oscuro. Nos desvestimos y jugué a saber como hacerlo. Ni idea por qué, tal vez por vergüenza, tal vez por haberme creído los dichos yo también. Tal vez porque supuse que se iba a enojar, a desilusionar, a...que boba fuí.
El no se había percatado, meses después cuando se lo confesé quedó en shock. "En serio? Como no me di cuenta? Por qué no me dijiste que era el primero tonta?" 
Hace unos días me lo crucé en el Barrio Chino, íbamos apurados ambos, nos miramos dos segundos y nada mas. 
De repente me acordé la música de aquella noche, la banda de sonido de mi primera vez. 

"There she stood in the doorway;
I heard the mission bell and I was thinking to myself,
'This could be Heaven or this could be Hell
Then she lit up a candle and she showed me the way
There were voices down the corridor,
I thought I heard them say... "







sábado

3 días. Gonzalo Ventura

Es el padre canchero que nuestros púberes eligieron como acompañante para el viaje de egresados (El Elegido), es fanático de los comics, de las motos, del cuero...ja! 
Yo decía y te vas a enterar ahora Gonzalo, el padre RockaBilly del colegio.
Y como si eso fuera poco, el tipo escribe.
Nos cruzábamos a la tarde, él volviendo con el nene, yo llegando a casa. 
"Hola, hola, todo bien, que calor, que frío, cuánto falta para las vacaciones, que cortas las vacaciones, que libro enorme, si un noruego, yo escribí un libro, posta que yo trabajaba con un agente literario, ah si?, tengo que leerlo, está acá en el local de comics, mmm comics? Rayos Batman soy cero comics, pero no es un comic...es de terror. Stop, mis ojos bien abiertos: Oh no."
El libro lo conseguí recién a la segunda edición...vaya, vaya.





Y aquí voy.
No me gusta el terror, me da terror, me hace cerrar los ojos, me da náuseas, tengo pesadillas, pienso cosas horribles. Veo ojos arrancados con las manos y fantasmas luego.
Soy un éxito consumiendo el género! Lo logran! Me asustan!
Cuando tenía frente a mí en la pantalla del cine la mandibula de Tiburón, allá por el 1900, supe que no iba a ir a ver ninguna película de terror mas, pero que hacer con los libros?
No me puedo negar a leer un libro, sea lo que sea. Autoayuda tambien Dana? Ehhhhh.
3 días está escrito por partes, capítulos, mini capítulos. A veces es muy corto y te quedas con ganas y das vuelta la hoja y te llevó para otro lado. Eso hace también con los personajes, queres saber mas y te desparrama para otro lado, sentís aprecio por alguno y un odio tremendo por otros. Y en tres hojas cambias de parecer. Es de fácil lectura, dinámico, entretenido. Asqueroso y está bien.
(los nombres de los guardianes de Enrique...aplaudí.)
La descripción de los lugares es buenísima, ves los lugares, no mejor: estas ahí. 
Un personaje en particular hizo que deje de leer. Que me tape los ojos, que me tape la boca. Hizo que no quiera seguir pero sí, porque ya tu sabes: morbo?
Que cosa de locos! Es para hacer la película de este libro...ahhh sí? Igual yo te la voy a deber Ventura.
Uf, voy a esperar a que el estómago me deje de doler e iré por otro camino.
Es muy buena la novela, es muy muy buena la historia, seré sincera diciendo que cuando la empecé dudé, en serio voy a leer esto así??, pero a medida que iba avanzando la trama me atrapaba.
Me mudé en medio de una situación tremenda del libro -que oportuno-, sino lo leía mas rápido.
Miedosa yo.
Claro.



martes

La pieza del fondo. Eugenia Almeida

Les conté del vendedor de libros usados que para en la esquina del Museo Histórico Sarmiento, no? Pinche aquí.
Durante las vacaciones de invierno con mi hijo pasamos por esa esquina, el vendedor no era el mismo. Era un señor mas joven que leía parado.
Los libros que tenia tampoco eran geniales como los que vende o vendía el anterior. Pero entre tantos de autoayuda y comida, estaba La pieza del fondo.
(volvé señor anterior que te quería comprar algunos de Auster!)



Me gustó mucho este libro.
Quiero decir que los personajes son tan sencillos y tan ricos. 
Que la historia es cotidiana, circular, doméstica.
Una lectura muy ágil y directa. 
El "personaje" principal es un viejo que no habla, entienden. Hizo maravillas al describir, me hizo sentir hasta el olor a viejo, los sentimientos, la forma de mirar, de caminar, de un personaje que no habla.
Todo se despierta alrededor de este antipersonaje. Todos empiezan a moverse.
Todos con alguna historia de pérdida, de carencia. Incluso con dramas y dramones y el detalle que me encantó es que al personaje que yo considero mas firme, le falta una pierna. 

Lectura rápida, interesante construcción de los personajes, muy simples. Una historia sencilla. Y la capacidad de esta escritora que recién conozco pero que voy a repetir. Escribió una primer novela, El colectivo, que fue muy premiada.

Y ahora Dana?
cambio total de rumbo


lunes

#11

Estaba en una fiesta y un chico que se dedicaba a competir con veleros me invitó a salir.
"Te paso a buscar a las 10, vamos a comer y después no se, vemos." "Sí, dale."
Lo esperaba en el balcón, recuerden que mi casa no tenía timbre, llegó en un Citroen 3cv, una ranita! Color gris o celeste pastel o era amarillo patito?
Fuimos a comer a un lugar super caro de la Av. Libertador, hablamos mucho. No era mi estilo, era bueno, trabajador y educado. Tenía pelo corto y hacía deporte, pero la pasamos bien igual.
Donde vamos? Preguntó. 
Ay no se, me queres dejar en Paladium? No, no le dije no...tan mala onda no.
"No se, sorprendeme." Hoy pienso que es una palabra tremenda para una primera cita.
Subimos al auto y agarramos para el Abasto, cuando no era shopping, cuando no había tantas luces, ni torres frías y Coto tenía una carnicería nomas.
Cuando existía Babilonia.
Babilonia era originalmente un depósito de bananas y lo transformaron en una sala donde hacían obras de teatro, se escuchaba poesía, veías muestras. De noche, era llamado el Bronx porteño, ocurrían los mas maravillosos recitales.
Como el que me llevó a ver este muchacho que el rock and roll lo llevaba por dentro claramente.
Estacionó la ranita en la calle, fue a buscar dos vasos de plástico llenos de vino caliente, dio unos golpecitos en el capot para que me siente y disfrutamos en silencio de Divididos, cuando recién empezaban a tocar. 
Eramos menos de 100 personas sobre la calle Guardia Vieja.
Difícil superar esa noche. No lo vi mas.


Me devuelven a esa época?



viernes

Nadando - Otros animales. Jorge Curinao.

Hace mucho tiempo atrás leía poesía. No se cuando fue que dejé de hacerlo, ni por qué.
Me acuerdo de Alfonsina y de Julia Prilutzky Farny, me acuerdo especialmente de ella porque una vez escribí una carta de amor con pedacitos de sus poemas. Todo un laburo de bricolaje escrito. Y quedó tan lindo que nunca nadie notó la cinta adhesiva. 

Cuando empecé a leer el blog de Jorge Curinao me encantaron sus entradas cortitas. 
Como no tiene para dejar comentarios y en ocasión de unas fotos que publicó (saca hermosas fotos además) le escribí un mail. En una de sus respuestas me preguntó si podía enviar sus libros para que los lea, no sabía si era sueño o realidad. Pensé: en esta época alguien que no conozco quiere mandarme sus "hijos" por correo. Genial! 
Existe aún gente que confía en la gente.
Llegaron muy rápido, la belleza de recibir un paquetito por correo y ver escrito a mano mi nombre en un sobre marrón.
Felicidad.

Las palabras de Jorge son precisas, son feroces, son justas y necesarias. Dice en tan poco, en un par de versos, millones de cosas.
Te deja pensando, te sacude o te duele pero nunca dejas de ver una luz, una esperanza. 
Son breves sus textos, contundentes. No hay forma de quedarte indiferente a su poesía, te dispara mil y una preguntas. Te llena de planteos pero con ese toque de ternura que tiene la composición poética. 
Como dice en uno de los prólogos "Es belleza y oscuridad. Ternura y desasosiego." Eso.

Algún día 
de tanto insistir
saldrán peces de colores.

Personalmente me encanta el ejercicio de ser breve. Estoy en eso y el trabajo de Jorge llegó justo a tiempo. Y me hizo trabajar a mí.
Fue genial leerte, sin ninguna duda.

Los dos libros me gustaron, Otros animales tiene poemas mas largos que Nadando, y es mas vertiginoso, un poco mas crudo. Sin cotillón.

El horror del silencio bajo un cielo acostumbrado a ser cierto.
Nadie recuerda lo que vendrá. Nadie recuerda lo que no vendrá: visiones pasivas convertidas en lágrimas. Soy la visión del absurdo, del hueso en la noche.

A Nadando lo pongo en mi mesita de luz. Es un libro para abrir en cualquier hoja y leer antes de dormir. 

Mi soledad
no es de este mundo.
A mi soledad
le faltan puntos suspensivos.

Algunos que me conocen del blog anterior saben lo que me gustan los puntos suspensivos.
Muchas gracias, Jorge.

Lean poesía, dicen que es la única verdad.



#10

Mi amor por la lectura empezó como a los 10 u 11 años, vivíamos aún en la casa de Bernal. Mi madre tenía una biblioteca grande, llena de libros de todo tipo y color. Sigue teniendo casi los mismos títulos hoy en día.
Había de medicina, de política y novelas. Había uno que estaba hueco, con una botella de licor en su interior.
El primero que leí fue Tiburón, que me dio tanto miedo pero tanto. Mas que la película. Mi papá nos llevó a verla a mi hermanita y a mi, que horror la claustrofobia que me dio cuando pasaban esa escena que estaban los turistas en un túnel de vidrio bajo el mar y Tiburón chocaba la trompa contra ellos...nunca mas pude ver escenas del fondo del mar, ni en el acuario. 
Después El último tanto en París. Claro, pensarán. Ahora la entiendo, o viceversa. Me devoré el libro (inserte carita "te pusiste toda colorada" aquí). 
Bestiario, algunos de Poldy Bird y Los que se fueron a la porra, de Alvaro de la Iglesia, que fue el primer libro que me hizo reír a carcajadas. 
Y nunca jamás pude parar.


1983/4/5


Buen fin de semana amigos!

miércoles

#9

Bueno, esto es así. O escribo cada muerte de obispo o seguidito seguidito.
Vacaciones con un niño pre adolescente, es muy difícil encontrar lugares para ellos, que se copen. Lo llevé al Palais de Glace que exhibe hasta agosto Los Ángeles de Charly, muestra fotográfica de Andy Cherniavsky, Hilda Lizarazu y Nora Lezano.
Demás está decir que la muestra es genial y gratis. Vayan, vean, disfruten.
Pero el tema de esta entrada es otro.



El Zorrito.
Una noche de baile fuimos con mis amigas a El Ángel. 
Estaba en el cine Los Ángeles de Av. Corrientes y Callao, antes de que se convirtiera en local de hamburguesas. Sí, ahí ví Dumbo entre tantas otras, de pequeña.
No estaba tan bueno como boliche, pero tenía un escenario, balcones y a Pablito Ruiz dando vueltas siempre.
Esa noche Charly se subió al escenario y tocó su versión del himno. Desde el balcón veía al Zorrito en primer plano. Estaba hasta las manos con él (capaz me van sacando los gustos no?).
Cuando terminaron corrí escaleras abajo y me lo choqué de frente. El sonrió y ahí mismo le dije que era hermoso. No, dijo. Que va a contestar?
Que sí que no, que sí que no...beso 1, beso 2 beso etc., teléfono, abrazo. Nos vemos.
Lo llamé un montón de veces, hablaba con su mamá, lo ví tocar en varios lugares. En fin, era una groupie cualquiera.
Hasta que se me pasó, porque todos crecemos en algún momento.


martes

#8 bis

Para llegar a El Dorado desde casa, Jim Michael decidió tomar un taxi. 
Nunca tomaba taxis para ir a bailar, era un lujo. Pero bueno, me estaba dejando llevar.
Luego de atravesar la puerta, el cortinado de terciopelo y a dos musculosos pelados, entramos a uno de los lugares mas increíbles del momento. El Dorado fue el primer boliche de Buenos Aires que contrató drags. Y esa noche estaban todas al fondo, en la cocina.
Lleno de gente, calor insoportable. Humo, hermoso.
Cruzamos todo el lugar de la mano. Creo que ahí adentro estaba seguro, su novia quedaba afuera emocionalmente hablando. 
Era la cocina de una casa antigua y enorme, había 6 o 7 drags, llamativos, divos, maquillados a mas no poder. Que gritaban, bailaban, se tocaban. Era un caos lleno de brillos. Con el minishort y las medias red me sentía recién llegada de la provincia, se imaginan.
Jim Michael se acercó a uno y le habló al oído, tenía que estirarse porque medían como dos metros. Metió la mano entre sus pechos postizos y le dio algo.
Nos fuimos al salón, a lo lejos vi que el sillón Luis XV que estaba cerca de la ventana se desocupaba y arrastré al chico hasta ahí.
"Estoy agotada, me duelen las piernas." Recuerden que venía del recital de Soda en Obras. "Quedate un rato sentada que yo ya vuelvo, dijo."
Lo vi ir hacia el baño, seguramente a empolvarse la nariz.
Disfrutaba mi trono cuando a lo lejos, entre cuerpos transpirados, asomaron los rulos mas lindos del Universo. Eran como la melena del Rey León, como los pelos de Tina Turner, como: era un dios del Olimpo, MI chico, mío hasta unos meses atrás que había decidido dejarlo porque nunca lo tuve en serio.
Me vio, sonrió con la sonrisa perfecta que usaba en esas ocasiones. Se agarró de los apoyabrazos y me dio tremendo beso.
Bueno, pará Dana, tanto? Preguntarán. Sí, tengo mas testigos que, así como pueden afirmar el parecido de Jim Michael a Jim y a Michael, afirmarán sin dudarlo que era -sigue siendo- uno de los hombres mas lindo del mundo.
La secuencia que continúa no me enorgullece, me sentí mal un tiempo, un par de horas, bueno un ratito.
Rulos me siguió besando y yo sin pensar.
Llegó Jim Michael, se paró detrás de Rulos que le sonrió y lo saludó como si nada.
"Está conmigo." "Ella?""Sí, quién va a ser."
Rulos me miró y dijo "Nos vamos de acá?" "Sí, dale."
"Te vas a ir con él? Viniste conmigo!"
El, Rulos, decidió ir a buscar el auto sin esperar mi respuesta porque Rulos estaba muy seguro de si mismo.
Jim Michael salió de El dorado con la cara por el piso, se sentó en la vereda. Me acerqué y le dije que no era para tanto, que tenía novia. Me contestó que eso no se hacía, que si iba con el me iba con el.
"Qué? No, dije, no es así. Tenes toda la onda, sos muy lindo pero me voy."
Y Rulos frenó en la puerta.
Cuando el auto arrancó, miré para atrás. Jim Michael seguía sentado en el piso con la cabeza entre las piernas. Pensé que era un bajón, que me había acompañado a casa, me había invitado a salir y que había pagado un taxi, me merecía un castigo. Hasta que escuché: "Vamos para casa?" y me olvidé de todo.
Al hombre mezcla perfecta lo vi una vez más en una fiesta, me ignoró completamente. Lo bien que hizo.
Rulos siguió en la suya, como siempre.
Y yo me enamoré de otro flaco de pelo largo enrulado, vecino del Rey León, que competía cuerpo a cuerpo con éste por las conquistas. 
Claro que sí, me metía en otro quilombo.


1992

Para entender algunos detalles pueden leer #8
Aunque acá no se obliga a nadie.



#8

El día que Soda Stereo presentó Dynamo en Obras, me encontré de casualidad con el barman de la Fiesta Nómade en la puerta. Estaba claro que me gustaba, estaba claro que yo a él pero tenía la novia mas brava del Universo, mas que Gladys la bomba tucumana.
Me invitó a bailar. "Vamos al Dorado, nena.""Y vamos, pero antes acompañame a casa que me quiero cambiar."
Estaba de jeans y zapatillas, mojada hasta la bombacha porque...40° sombra ese diciembre.
Fuimos desde Nuñez a Congreso, no recuerdo ni en que ni que hablamos ni si hablamos. No me acuerdo su nombre, si el de su chica que era repetido constantemente.
Como ya leyeron mas abajo, mi casa era rara. Además de los marcos rojos y la cabeza masculina de cemento en el piso, convivían naturalmente el reproductor de cd mas moderno de la época y un televisor blanco/negro sin control remoto.
Lo dejé en el living mientras desaparecía con mis medias red y el minishort de jean gastado.
Cuenta mi madre, que estaba a oscuras en su cuarto, que este muchacho -mezcla perfecta de Jim Morrison y Michael Hutchence- empezó a chusmear por la casa.
Cuando salí al grito de "estoy lista" me dice fascinado: "Tu casa es la combinación perfecta de los '70 con la modernidad!". "Ah si?" 
Era tan normal para mí.
Nos fuimos diez segundos después.
Lo que pasó en el Dorado es parte de otra historia que habla de rulos y sillones Luis XV.


1992



miércoles

#7

Cuando me mudé a Capital odié mi nuevo hogar. 
Era un departamento antiguo, con techos altos y los marcos de las puertas pintados de rojo furioso. Pasar de una casa con parque a eso era desconcertante y si le sumamos que había entre los muebles heredados una escultura de cemento con forma de cabeza humana con los rasgos perfectamente logrados, peor. Lo bauticé Bartolomé, creyendo que si le ponía nombre aterraría menos.
Mi mamá era hippie y mi papá, que se invitaba todos los domingos a comer ravioles, vendía especias en zona sur. Los recuerdo separados desde siempre, digo, no hay registros en mi mente de la familia unida. 
Como a cualquier adolescente me costaba horrores levantarme un mediodía dominical, casi que recién llegaba de bailar. Pero lo hacía. 
Acomodaba mi jopo ochentoso, me limpiaba el rimel desparramado de las mejillas con la sábana y vaciaba medio desodorante dentro de ese cuarto que olía a tabaco y alcohol. 
Sonreía al ver a mi padre, creo que de a ratos seguía enamorada de él.



1987



jueves

La habitación alemana. Carla Maliandi

El sábado fuí a ver la muestra del fotógrafo Mick Rock sobre David Bowie. Me encanta Bowie, su música, su arte, su creatividad, su vida.
Montaron la muestra en un salón de La Rural, en medio de La Rural. Me parece el lugar más desacertado para una muestra de fotografía porque la iluminación es malísima y los fierros del techo hacen sombra sobre las fotos. No se quién estaba a cargo pero pensemos un poquito.
Después de ver la película autobiográfica de Rock, que se llama Rock en serio, nada mas oportuno, salí con sobredosis de psicodelia.
A un nivel tan alto de excitación que caminé como quince cuadras sin darme cuenta.
Era de noche, el te de limón me hizo bien.
El domingo amaneció horrible pero no soy de las que se quedan en casa por el pronóstico del tiempo, así que agarré mi cámara y salí a caminar. Sin dirección ni estrategia.
Terminé en la Parroquia San Benito Abad, escuchando música clásica. No me pregunten cómo, no lo sé.
Un cafecito en La Abadía y vuelta a casa, se jugaba el clásico y la calle lo sabía.
Cabildo un domingo a las seis de la tarde toda para mi. Pasé por una librería y una fuerza natural me empujó para adentro.
Perdida entre los bestsellers, mi amor, estaba La habitación alemana de Carla Maliandi.
Claro que la reseña legal la van a leer en internet.
Solo digo que el relato te lleva a una velocidad increíble, NECESITAS leer el siguiente renglón siempre. Tres días me duró y porque leía sólo en el tren... bueno, soy culpable de leer un poquito caminando con este también.
Claro que si vas tan rápido terminas estrellándote en el final.
No me terminó de gustar el final, no está mal, no. Pero muchas cosas que necesitaba resolver como lectora no las resolví.
Para mí, que no soy crítica ni editora ni nada más que devoradora de libros.

Pueden probar el vértigo y contarme. O lo dejamos así.
Sigo con Murakami, me falta un cuento que dejé por la mitad cuando me topé con la habitación.
Encuentran semejanzas entre mi fin de semana y lo que leí? Pues claro! El destino está escrito. Cuack.






lunes

#6

Me encanta bailar. Sepanlo por si me quieren invitar.
Paladium era mi segundo hogar, tenía menos de veinte y piernas de metro y algo. La música me volvía loca y no era tímida. Sigo igual. 
Para los que no conocieron El Templo era un galpón con escenario, medio piso arriba donde funcionaba el VIP y balcones laterales con gradas. Abajo, la pista encerrada entre tarimas. La barra en el centro justo cuando entrabas. 
Quedaba en Retiro sobre la calle Reconquista, hoy hotel cinco estrellas.
Ahí tomé el frozen mas rico de la historia...si pudiera recordar tu nombre barman.
Una noche con minishort y medias red, agitaba sobre la tarima mientras las luces me acompañaban (genio Luis). Un chico me pedía que baje una, dos, cinco veces hasta que se le ocurrió agarrarse de mi pierna y tirar, casi me caigo, casi porque mi guardaespaldas intervino a tiempo.
El Pelado con un pequeño empujón corrió al muchacho tres metros y se puso atrás mío con los brazos cruzados. Nuestro amor no llegó a concretarse porque éramos muy famosos ahí, no estaba bien visto. Ja!
Ojalá sigas buceando mares Néstor.
Dicen que esa historia inspiró a Mick Jackson y en Hollywood lo mas parecido a mi que encontraron fue Whitney Houston.


1988



viernes

#5

Una de las materias que cursé en la secundaria fue mecanografía, el primer día me obligaron a hacer un babero de cartón que debía colgarme al cuello tapando la máquina de escribir para memorizar el teclado y no mirarlo para nada.
En casa tenía una Maritsa 11 portátil con la que me hacía la escritora.
Una vez mientras practicaba con el babero puesto, escuchando a The Doors a un volumen altísimo, el ventanal del balcón se abrió de par en par y desde el otro lado -en el palier-, un anciano enojado levantó su sombrero y se despidió.
Ese fue mi primer encuentro cercano con fantasmas.
Hoy te escribo sin mirar el teclado.



1986




lunes

#4

En la era de los teléfonos fijos y las conversaciones sin emoticones, conocer gente en la calle era normal. Una vez caminaba con una amiga por Avenida Santa Fe,  ella pasaba parte de las vacaciones en casa y me avisaba por carta cuando iba a venir. Se quedaba una o dos semanas, no dependía de nada. 
Mirando vidrieras fue que conocimos a tres chicos, nos siguieron, pegamos onda y nos pasamos los datos necesarios: vivo en tal lado y paramos en tal plaza. 
Nos juntamos un par de veces. La última fue en un departamento de Recoleta, jugábamos cartas por prendas de ropa, las chicas ganábamos por paliza. Ellos estaban a punto de quedarse en calzones, cuando nos descubrió la empleada. 
Fin de la cita.


1989



viernes

#3

Empecé a ir a bailar a la matiné de Dimensión, los domingos a las 7 de la tarde. Me hice un gran grupo de amigos, todos varones. Uno de ellos vivía a diez cuadras de mi casa, se llamaba Carlos y era rubio. 
Cada vez que pasaba por la cuadra, como mi edificio no tenía portero eléctrico, me lanzaba piedritas a la ventana, de un tercer piso. Entonces, cuando me asomaba él agitaba la mano como loco. Nos reíamos. Nunca nos besamos.


1987



jueves

#2

Pasé todo un verano en San Bernardo trabajando en un bar al que iba muy poca gente. De tan aburrida aprendí a usar rollers. 
Patinaba por la avenida principal con un vestido largo verde fluorescente. Estaba a punto de embarazarme por primera vez.


1995



miércoles

#1

Una noche estaba en Paladium dando vueltas alrededor de la barra y me crucé de frente con el Bahiano, que en esa época era el cantante de Los Pericos.
Sonreí y le pedí un beso, le dije que no me iba a lavar la cara nunca mas.


1990