jueves

Estadística.

"No puedo evitar la tristeza que me causa la comodidad. Algo está mal si me duelen tanto las piernas de tenerlas quietas, no sirvo para esta vida de tradiciones y costumbres. Ya no tengo ni una sola motivación para nada. No es más mi deseo jugar al marido convencional, no entiendo las reuniones familiares y la misa de los domingos. Te abrazo y pienso en escaparnos, en huir sin decirle a nadie y ni se por qué tendríamos que ocultarlo o pedir permiso. Abandono el saco y la corbata, Juana, el disfraz no lo quiero más. Espero que mi decisión no te afecte en el tiempo, que sea un duelo corto y justo. No merezco tu devoción, soy un pobre tipo que se obligó a creer en las estructuras. Recordame como el que adivinó qué marca de chocolate te gusta. 
No me odies, vas a ensuciar tu corazón."


La nota en el bolsillo del saco del cadáver hallado en el costado de la ruta tenía un número de teléfono. El policía llamó justo después de leerla, el timbre sonó cinco veces hasta que una mujer atendió. Del otro lado de la línea Juana lo supo antes de que le dijeran algo: uno de cada diez maridos muere de aburrimiento, le escuchó una vez a la vecina y a ella le tocó.