viernes

Los Ojos de la Divinidad. Pablo Martínez Burkett


Ya leí a Pablo Martínez Burkett, tienen mi opinión sobre Mondo Cane en la etiqueta Lecturas (pinche aquí) pero me quedé con ganas, si bien ese libro me gustó mucho necesitaba leer más. 
Los Ojos de la Divinidad contiene menos cantidad de cuentos pero más largos.
Mi clara intención fue comprobar si el efecto que causa la escritura de este autor en los relatos breves se mantiene en textos más elaborados.
Y vaya que sí.

Estamos en la era de la velocidad, del mensaje corto, de alto impacto. Con muchos libros de corte realista y lenguaje coloquial que nos llevan a leer de un tirón, aunque muchos autores no estén de acuerdo en que se pueda leer así. 
Me pasó de terminar un libro en día y medio, no de apurada sino porque la prosa me llevó a eso.

Entonces me encuentro con catorce cuentos que demuestran lo indispensable que es leer a Burkett, digo, si uno quiere adentrarse en lo mejor de la narrativa.
El estilo más barroco quizás, la vuelta filosófica que tienen sus historias, la constante búsqueda de algo más, el planteo de situaciones cotidianas con vueltas fantásticas, hacen de este libro de relatos algo mágico.



A diferencia del libro anterior que tiene ciencia ficción, un toque de terror y algo de humor, Los Ojos de la Divinidad plantea más bien un cuestionamiento a la existencia. A la propia.
Cada historia nos invita a replantear ciertas creencias, a intentar comprender el destino de los protagonistas que bien podríamos ser nosotros, huyendo de viejos ideales o teniendo la fantasía de vivir una vida distinta. 

Todo lo que se puede 'ver' en este libro, no lo verán con sus ojos humanos -como dice Bhagavad Gita- porque ellos son finitos e imperfectos. Agudicen sus sentidos, imaginen su vida en cada personaje y serán parte de una aventura única.

Voy a nombrar mis preferidos.
El otro simulacro, la historia de una peluquera que aprovecha la confusión con su nombre y vive el sueño loco de ser la viuda de Borges, en un pueblo que guarda el secreto y la contiene.
Sin contraseña, un hombre tratando de imaginar artilugios para evitar la sensación causa y efecto, un juego perdido en el sobre del Hospital que contiene su diagnóstico.
La ciudad de la furia, nos cuenta cómo su personaje intenta sobrevivir a un amor imposible, también en una ciudad imposible como Buenos Aires.
Bailando con Schopenhauer, o como el fulgor anómalo de una presencia femenina hizo tambalear a este misántropo que Burkett nos pone de protagonista. 
Por supuesto, Los ojos de la divinidad, cuento con música de Prince que relata una película que ojalá filmes Pablo, porque es tan visual.

En fin, cuentos que me despabilaron por un lado y me pusieron en trance por otro, que me hicieron morder el labio inferior varias veces y casi siempre me dejaron sonriendo.
No soy de formular promesas, pero les prometo que si lo leen lo van a disfrutar un montón.

Dicen que los placeres nos sorprenden mejor cuando no los buscamos, no es el caso, fui por Los Ojos de la Divinidad a propósito y no puedo estar más satisfecha.


Los Ojos de la Divinidad.
Pablo Martínez Burkett
Muerde Muertos Editorial.




lunes

Lluvia.

La lluvia que suena incesante me trae recuerdos, tu imagen a través de la puerta de calle, la sonrisa y el vino.
Esos besos relajados en el ascensor sin cámaras ni testigos.
Como me acerqué lento, tomé tu cara entre las manos y besé tu piel acalorada.
"Dame tu abrigo", lo llevé al cuarto, busqué una percha para que se conserve intacto.
Íbamos a perdernos en la ignorancia de los cuerpos que se desean en secreto.


domingo

..

No puedo pensar en otra cosa,
tu beso,
mi cuello,
la urgencia.


viernes

Un cuento en Berlin.

Estoy tan feliz, pero tanto.
Solo escribo, no me siento escritora.
Escribo desde hace mil años.

Lado Berlin me publicó un texto.
Además de pudor, siento una rareza tremenda pero estoy super agradecida.

Todo lo bueno llega.

Pueden leer la publicación en el link abajo. ¡Autobombo!
Buen fin de semana.

Una que no sepamos todos, en Lado Berlin.


lunes

.

Un vino que duró poco, la comida nos llenó.
Música tranquila, sahumerios de canela.
Tu mano paseando por mis piernas.
Mi brazo sosteniendo tu cuello.
Un movimiento suave nos puso frente a frente.
Las bocas buscan reconocerse.
Respiras mi aliento y yo el tuyo.
Jugamos un poco más.
La punta de mi lengua en la tuya.
Salivas que se encuentran y se funden.
El pecho galopando, un tic tac que acelera.
Las manos hurgan los rincones ignotos de nuestros cuerpos.
La primera vez que tus yemas me exploran, gimo.
Busco tu piel bajo la camisa, el corazón casi afuera.
Desabrocho tu pantalón y vos mi pollera. 
Baja la ropa interior y de primera me moja y te moja.
Nuestras bocas siguen pegadas, lenguas desesperadas.
Tu mástil erecto -dijiste- busca mi secreto.
Una vez adentro el calor, la fuerza.
Me contorsiona, te sacude.
El arcoiris de emociones que al fin asoma.
Dejaste todo adentro, amor y deseo.