lunes

Te quiero, extraño.

Un encuentro al año no parece lo mas acertado teniendo en cuenta el sentimiento expreso del cuerpo de uno hacia el cuerpo del otro. 
Casi una exigencia la de envolverse en sudor, pegotearse con fluidos varios y sacudirse con ritmo desparejo, por la ansiedad, por la torpeza.
No es correcto que pase ese tiempo sin sentirse, sin gozarse. No lo ven injusto? 
Esperar un año para abrazarse como nunca, mirarse con bravura, hundir los dedos en la carne. Besarse con sal, en el lugar mas feo de la tarde, inhóspito, incómodo, insulso. 
Un movimiento de memoria que se impulsa por ese amor que perdura, a través de.
Y que cuando estamos a punto uno pregunte que queres y el otro diga lo que vos quierasNo importa si costó, si fue inapropiado, riesgoso, si dolió, si no era el lugar. Si lo dije yo si lo dijiste vos. Un latiguillo que se repite que querés.
Y en serio no importa si llegamos queriendo mas, menos, igual. Si fue un engaño, un no podemos hacer tanto lío juntos
La excusa -que no varía- de pasar a saludarnos, dejó de funcionar hace mil. Fue desde el principio poco creíble, sabemos.
No importa, yo quiero todo de vos, todo lo que me dejes.
Porque el otro se siente tan all inclusive.

miércoles

Sueño en blanco y negro.

Tu mano se deslizó por debajo de la sábana y llegó hasta mi vientre donde se durmió.
El peso de las yemas por momentos es molesto y de a ratos me calienta.
Te miro, no se si despertarte. 
Qué tan mayores somos para un polvo de madrugada cuando el despertador está pronto a sonar?
El sexo con vos es tan bueno, te lo dije mil veces. La pasamos muy bien en pelotas, jugando, sin vergüenza, con total libertad de hacernos y deshacernos. 
Nos reímos de eso.
Mi cuerpo siente cada cosa que le das, mi piel está tan susceptible que el mínimo roce la despabila, la eriza. 
Nos costó llegar a esto, nos costó rutina y embole. No fue en vano, no?
Y sí, vamos a hacerlo, a quién le importa un día entero de sueño por coger.
Giré el brazo hacia la derecha para acariciar tu barba y me desperté.



martes

Severina. Rodrigo Rey Rosa

Estaba acomodando la biblioteca anoche, el sueño no llegaba y este libro cayó a mis pies. No se bien cómo lo hizo.
Suelen pasarme estas cosas.
Les conté que La ignorancia de Milan Kundera apareció delante mío en plena avenida Córdoba llena de gente y no era de nadie?
Si bien lo leí hace años considero oportuno leerlo de nuevo. Así lo quiso.
Rey Rosa es un reconocido escritor guatemalteco y tiene una forma de escribir tan sensual.
Lo sentida que me resultó su lectura. Otra vez, porque ya hizo esto conmigo antes.
Me pasó lo mismo que en esa parte del libro que dice:

No nos dimos otra cita; era como si hubiera un acuerdo secreto entre nosotros: 
volveríamos a vernos.




Lo releí en una tarde. Son 100 páginas, no me crean superpoderosa.

Un escritor que se siente fracasado atiende una librería que puso con socios que sienten más o menos lo mismo.
La atiende algunos días y otros los usa para hacer que escribe.
Hasta que llega "llamame Ana" al lugar y lo revoluciona absolutamente.
La señorita, con acento argentino o uruguayo que tal vez sea hondureña o quien sabe de donde, roba libros.
Y él se enamora profundamente.

Hay muchas cosas interesantes en la novela, el amor, todo lo que rodea al amor, todos los quilombos que trae el amor, todo lo sutil y maravilloso que muestra de cada uno. Y toda la sorpresa.
La inseguridad que trae el amor, Rey Rosa describe exactamente lo que sentimos enamorados.
Ese cambio repentino de ánimo, de estado. Esas conversaciones internas que mantenemos en nombre del amor de turno.
Hay un tema con la libertad y la forma de vivir, de Ana y el señor grande que la acompaña. (no quiero spoilear)
El engaño en todas sus formas, todas. Bueno, ella roba, el señor grande también, él se autoengaña todo el tiempo...y los demás personajes. Basta!
No falta la cita de libros, de escritores. La novela gira en torno a ellos.
Un tono de misterio que mantiene desde el principio al final pero que no es protagonista. Entiendo que nada se sabe, pero no se si quiero saber o si eso es importante para mí.
El suceso que desencadena el final surge naturalmente, como lectora no esperaba otra cosa más que lo que pasó.
Y no se si esta bueno o malo, en esta historia cerró.
Tiene la manera de decir justa, no sobran palabras. Es una prosa concisa, exacta.

Soñaba despierto más que dormido. Imaginaba una y otra vez escenas en las que nos encontrábamos. Le hablaba con claridad. Aunque sabía (pero no, no lo sabía) que robar para ella no era un síntoma sino una razón de ser.

La razón de ser de Ana, como la de cada uno, si es bien distinta al otro...te atrapa.
Esta bueno.
Si lo consiguen genial y sino se comunican con *1312danapresta.
Eme, es un chiste.



lunes

...

Cuánto caos,
es sólo mi incendio tocando tus hielos.

Ya pasará.


Paola Soto.


miércoles

Hay algo en el aire.

Nada más eléctrico para dos cuerpos que se buscan que un acercamiento lento, un contacto breve, un roce de miradas, el dedo arrastrándose por el brazo, ese perfume despiadado que intoxica. ¿Qué hace más cortocircuito sanguíneo que una mirada profunda -que atraviesa paredes-, que una palabra susurrada al oído en un pasillo a media luz?