viernes

XIX

Si alguna vez pierdo las ganas, si me come la rutina. Si defenestro el entusiasmo y veo todos los colores en blanco y negro. Si me ves con la frente fruncida, la mirada perdida. Si digo cosas ridículas como: que insoportable la humedad -cada diez minutos-.
O te das cuenta que no vi el atardecer sentada en el balcón, en serio, decime las palabras más lindas que te salgan. Mirame con esos ojos tiernos y protectores. Abrazame como oso (es envolviendo mi torso con ambos brazos, tus axilas sobre mis hombros y mi cabeza sobre tu cuello), apretá fuerte.
Si alguna vez me pierdo, no dejes que compre libros tristes, ni que mire de reojo los noticieros. No me dejes ahogar en el desconsuelo de los otros. 
Tomá mi cara entre tus manos y pedime que vuelva.



miércoles

VIII

Esto también pasará.
Será anécdota.
Será recuerdo.
Nos abrirá los ojos a lo invisible.
Nos unirá más.
Tendremos otras prioridades.
Seremos prioridad.
Dejaremos de hacernos las distraídas.
Será mirar a los ojos
a la inmensidad
del Universo.
Y agradecer.