miércoles

#9

Bueno, esto es así. O escribo cada muerte de obispo o seguidito seguidito.
Vacaciones con un niño pre adolescente, es muy difícil encontrar lugares para ellos, que se copen. Lo llevé al Palais de Glace que exhibe hasta agosto Los Ángeles de Charly, muestra fotográfica de Andy Cherniavsky, Hilda Lizarazu y Nora Lezano.
Demás está decir que la muestra es genial y gratis. Vayan, vean, disfruten.
Pero el tema de esta entrada es otro.



El Zorrito.
Una noche de baile fuimos con mis amigas a El Ángel. 
Estaba en el cine Los Ángeles de Av. Corrientes y Callao, antes de que se convirtiera en local de hamburguesas. Sí, ahí ví Dumbo entre tantas otras, de pequeña.
No estaba tan bueno como boliche, pero tenía un escenario, balcones y a Pablito Ruiz dando vueltas siempre.
Esa noche Charly se subió al escenario y tocó su versión del himno. Desde el balcón veía al Zorrito en primer plano. Estaba hasta las manos con él (capaz me van sacando los gustos no?).
Cuando terminaron corrí escaleras abajo y me lo choqué de frente. El sonrió y ahí mismo le dije que era hermoso. No, dijo. Que va a contestar?
Que sí que no, que sí que no...beso 1, beso 2 beso etc., teléfono, abrazo. Nos vemos.
Lo llamé un montón de veces, hablaba con su mamá, lo ví tocar en varios lugares. En fin, era una groupie cualquiera.
Hasta que se me pasó, porque todos crecemos en algún momento.


martes

#8 bis

Para llegar a El Dorado desde casa, Jim Michael decidió tomar un taxi. 
Nunca tomaba taxis para ir a bailar, era un lujo. Pero bueno, me estaba dejando llevar.
Luego de atravesar la puerta, el cortinado de terciopelo y a dos musculosos pelados, entramos a uno de los lugares mas increíbles del momento. El Dorado fue el primer boliche de Buenos Aires que contrató drags. Y esa noche estaban todas al fondo, en la cocina.
Lleno de gente, calor insoportable. Humo, hermoso.
Cruzamos todo el lugar de la mano. Creo que ahí adentro estaba seguro, su novia quedaba afuera emocionalmente hablando. 
Era la cocina de una casa antigua y enorme, había 6 o 7 drags, llamativos, divos, maquillados a mas no poder. Que gritaban, bailaban, se tocaban. Era un caos lleno de brillos. Con el minishort y las medias red me sentía recién llegada de la provincia, se imaginan.
Jim Michael se acercó a uno y le habló al oído, tenía que estirarse porque medían como dos metros. Metió la mano entre sus pechos postizos y le dio algo.
Nos fuimos al salón, a lo lejos vi que el sillón Luis XV que estaba cerca de la ventana se desocupaba y arrastré al chico hasta ahí.
"Estoy agotada, me duelen las piernas." Recuerden que venía del recital de Soda en Obras. "Quedate un rato sentada que yo ya vuelvo, dijo."
Lo vi ir hacia el baño, seguramente a empolvarse la nariz.
Disfrutaba mi trono cuando a lo lejos, entre cuerpos transpirados, asomaron los rulos mas lindos del Universo. Eran como la melena del Rey León, como los pelos de Tina Turner, como: era un dios del Olimpo, MI chico, mío hasta unos meses atrás que había decidido dejarlo porque nunca lo tuve en serio.
Me vio, sonrió con la sonrisa perfecta que usaba en esas ocasiones. Se agarró de los apoyabrazos y me dio tremendo beso.
Bueno, pará Dana, tanto? Preguntarán. Sí, tengo mas testigos que, así como pueden afirmar el parecido de Jim Michael a Jim y a Michael, afirmarán sin dudarlo que era -sigue siendo- uno de los hombres mas lindo del mundo.
La secuencia que continúa no me enorgullece, me sentí mal un tiempo, un par de horas, bueno un ratito.
Rulos me siguió besando y yo sin pensar.
Llegó Jim Michael, se paró detrás de Rulos que le sonrió y lo saludó como si nada.
"Está conmigo." "Ella?""Sí, quién va a ser."
Rulos me miró y dijo "Nos vamos de acá?" "Sí, dale."
"Te vas a ir con él? Viniste conmigo!"
El, Rulos, decidió ir a buscar el auto sin esperar mi respuesta porque Rulos estaba muy seguro de si mismo.
Jim Michael salió de El dorado con la cara por el piso, se sentó en la vereda. Me acerqué y le dije que no era para tanto, que tenía novia. Me contestó que eso no se hacía, que si iba con el me iba con el.
"Qué? No, dije, no es así. Tenes toda la onda, sos muy lindo pero me voy."
Y Rulos frenó en la puerta.
Cuando el auto arrancó, miré para atrás. Jim Michael seguía sentado en el piso con la cabeza entre las piernas. Pensé que era un bajón, que me había acompañado a casa, me había invitado a salir y que había pagado un taxi, me merecía un castigo. Hasta que escuché: "Vamos para casa?" y me olvidé de todo.
Al hombre mezcla perfecta lo vi una vez más en una fiesta, me ignoró completamente. Lo bien que hizo.
Rulos siguió en la suya, como siempre.
Y yo me enamoré de otro flaco de pelo largo enrulado, vecino del Rey León, que competía cuerpo a cuerpo con éste por las conquistas. 
Claro que sí, me metía en otro quilombo.


1992

Para entender algunos detalles pueden leer #8
Aunque acá no se obliga a nadie.



lunes

Emoticon de Carita Feliz.

Estaba escribiendo la secuela de mi última entrada, lo juro, y me llegaron los libros de Jorge Curinao.
Dos cosas: Me encanta recibir cartas, encomiendas, lo que sea que venga con estampillas.
Otra, la generosidad de este hombre que sacude todas las normas de la época, me emociona.
Gracias Jorge!
Voy a leerlos y les cuento.
Pueden visitar su blog, no se van a arrepentir.



martes

#8

El día que Soda Stereo presentó Dynamo en Obras, me encontré de casualidad con el barman de la Fiesta Nómade en la puerta. Estaba claro que me gustaba, estaba claro que yo a él pero tenía la novia mas brava del Universo, mas que Gladys la bomba tucumana.
Me invitó a bailar. "Vamos al Dorado, nena.""Y vamos, pero antes acompañame a casa que me quiero cambiar."
Estaba de jeans y zapatillas, mojada hasta la bombacha porque...40° sombra ese diciembre.
Fuimos desde Nuñez a Congreso, no recuerdo ni en que ni que hablamos ni si hablamos. No me acuerdo su nombre, si el de su chica que era repetido constantemente.
Como ya leyeron mas abajo, mi casa era rara. Además de los marcos rojos y la cabeza masculina de cemento en el piso, convivían naturalmente el reproductor de cd mas moderno de la época y un televisor blanco/negro sin control remoto.
Lo dejé en el living mientras desaparecía con mis medias red y el minishort de jean gastado.
Cuenta mi madre, que estaba a oscuras en su cuarto, que este muchacho -mezcla perfecta de Jim Morrison y Michael Hutchence- empezó a chusmear por la casa.
Cuando salí al grito de "estoy lista" me dice fascinado: "Tu casa es la combinación perfecta de los '70 con la modernidad!". "Ah si?" 
Era tan normal para mí.
Nos fuimos diez segundos después.
Lo que pasó en el Dorado es parte de otra historia que habla de rulos y sillones Luis XV.


1992



lunes

II


Extrañaba horrores sentirme tan bien.




martes

Salud escritores!

"(...) Pero yo no soy una escritora. Soy simplemente un ser humano en busca de expresión. Escribo porque no puedo impedírmelo, porque siento la necesidad de ello y porque esa es mi única manera de comunicarme con algunos seres, conmigo misma. Mi única manera."
Victoria Ocampo


Día del Escritor.
Feliz día a los que no pueden impedirlo y escriben.

Y gracias porque...aquí una adicta a leer!
Qué haría sin ustedes?!



miércoles

Te quiero, extraño.

Un encuentro al año no parece lo mas acertado teniendo en cuenta el sentimiento expreso del cuerpo de uno hacia el cuerpo del otro. 
Casi una exigencia la de envolverse en sudor, pegotearse con fluidos varios y sacudirse con ritmo desparejo, por la ansiedad, por la torpeza.
No es correcto que pase ese tiempo sin sentirse, sin gozarse. No lo ven injusto? 
Esperar un año para abrazarse como nunca, mirarse con bravura, hundir los dedos en la carne. Besarse con sal, en el lugar mas feo de la tarde, inhóspito, incómodo, insulso. 
Un movimiento de memoria que se impulsa por ese amor que perdura, a través de.
Y que cuando estamos a punto uno pregunte que queres y el otro diga hoy lo que vos quierasNo importa si costó, si fue aparatoso, inapropiado, riesgoso, si dolió, si no era el lugar. Si lo dije yo si lo dijiste vos. Un latiguillo que se repite.
No importa si llegó queriendo mas, menos, igual. Si fue un engaño, un no podemos hacer tanto lío juntos. La excusa -que no varía- de pasar a saludarnos, dejó de funcionar hace mil. Fue desde el principio poco creíble, sabemos.
No importa, yo quiero todo de vos, todo lo que me dejes.
Y el otro se siente tan all inclusive.



#7

Cuando me mudé a Capital odié mi nuevo hogar. 
Era un departamento antiguo, con techos altos y los marcos de las puertas pintados de rojo furioso. Pasar de una casa con parque a eso era desconcertante y si le sumamos que había entre los muebles heredados una escultura de cemento con forma de cabeza humana con los rasgos perfectamente logrados, peor. Lo bauticé Bartolomé, creyendo que si le ponía nombre aterraría menos.
Mi mamá era hippie y mi papá, que se invitaba todos los domingos a comer ravioles, vendía especias en zona sur. Los recuerdo separados desde siempre, digo, no hay registros en mi mente de la familia unida. 
Como a cualquier adolescente me costaba horrores levantarme un mediodía dominical, casi que recién llegaba de bailar. Pero lo hacía. 
Acomodaba mi jopo ochentoso, me limpiaba el rimel desparramado de las mejillas con la sábana y vaciaba medio desodorante dentro de ese cuarto que olía a tabaco y alcohol. 
Sonreía al ver a mi padre, creo que de a ratos seguía enamorada de él.



1987



jueves

La habitación alemana. Carla Maliandi

El sábado fuí a ver la muestra del fotógrafo Mick Rock sobre David Bowie. Me encanta Bowie, su música, su arte, su creatividad, su vida.
Montaron la muestra en un salón de La Rural, en medio de La Rural. Me parece el lugar más desacertado para una muestra de fotografía porque la iluminación es malísima y los fierros del techo hacen sombra sobre las fotos. No se quién estaba a cargo pero pensemos un poquito.
Después de ver la película autobiográfica de Rock, que se llama Rock en serio, nada mas oportuno, salí con sobredosis de psicodelia.
A un nivel tan alto de excitación que caminé como quince cuadras sin darme cuenta.
Era de noche, el te de limón me hizo bien.
El domingo amaneció horrible pero no soy de las que se quedan en casa por el pronóstico del tiempo, así que agarré mi cámara y salí a caminar. Sin dirección ni estrategia.
Terminé en la Parroquia San Benito Abad, escuchando música clásica. No me pregunten cómo, no lo sé.
Un cafecito en La Abadía y vuelta a casa, se jugaba el clásico y la calle lo sabía.
Cabildo un domingo a las seis de la tarde toda para mi. Pasé por una librería y una fuerza natural me empujó para adentro.
Perdida entre los bestsellers, mi amor, estaba La habitación alemana de Carla Maliandi.
Claro que la reseña legal la van a leer en internet.
Solo digo que el relato te lleva a una velocidad increíble, NECESITAS leer el siguiente renglón siempre. Tres días me duró y porque leía sólo en el tren... bueno, soy culpable de leer un poquito caminando con este también.
Claro que si vas tan rápido terminas estrellándote en el final.
No me terminó de gustar el final, no está mal, no. Pero muchas cosas que necesitaba resolver como lectora no las resolví.
Para mí, que no soy crítica ni editora ni nada más que devoradora de libros.

Pueden probar el vértigo y contarme. O lo dejamos así.
Sigo con Murakami, me falta un cuento que dejé por la mitad cuando me topé con la habitación.
Encuentran semejanzas entre mi fin de semana y lo que leí? Pues claro! El destino está escrito. Cuack.






lunes

#6

Me encanta bailar. Sepanlo por si me quieren invitar.
Paladium era mi segundo hogar, tenía menos de veinte y piernas de metro y algo. La música me volvía loca y no era tímida. Sigo igual. 
Para los que no conocieron El Templo era un galpón con escenario, medio piso arriba donde funcionaba el VIP y balcones laterales con gradas. Abajo, la pista encerrada entre tarimas. La barra en el centro justo cuando entrabas. 
Quedaba en Retiro sobre la calle Reconquista, hoy hotel cinco estrellas.
Ahí tomé el frozen mas rico de la historia...si pudiera recordar tu nombre barman.
Una noche con minishort y medias red, agitaba sobre la tarima mientras las luces me acompañaban (genio Luis). Un chico me pedía que baje una, dos, cinco veces hasta que se le ocurrió agarrarse de mi pierna y tirar, casi me caigo, casi porque mi guardaespaldas intervino a tiempo.
El Pelado con un pequeño empujón corrió al muchacho tres metros y se puso atrás mío con los brazos cruzados. Nuestro amor no llegó a concretarse porque éramos muy famosos ahí, no estaba bien visto. Ja!
Ojalá sigas buceando mares Néstor.
Dicen que esa historia inspiró a Mick Jackson y en Hollywood lo mas parecido a mi que encontraron fue Whitney Houston.


1988